XXXIII Media Maratón Ciudad de Zamora (2017)

Cartel
Cartel promocional XXXIII Media Maratón Zamora

He vuelto a correr. Tras nueve meses de ausencia me he puesto de nuevo un dorsal con la sana intención de competir. Y no ha podido ser en mejor lugar que en Zamora, en la media que hace dos años se me atragantó. No estaba en mi plan. De hecho, mi plan para correr el maratón de Liverpool no contempla ninguna competición, salvo el propio maratón de Liverpool. Así que hice mis deberes y ejecuté todo lo que me marcaba el plan para la semana (tirada larga incluida el día anterior a la carrera) y me puse en la salida el domingo para ejercitarme un poco a unos ritmos que el plan no me deja ni oler.

Como siempre en Zamora, una participación muy discreta (unos 700 participantes) pero con un día precioso de primavera en el que daba gusto correr. Repetimos el mismo circuito de los últimos años, que me parece perfecto: llano cuando sigue el Duero y duro cuando se adentra en la ciudad o se interna en Cabañales. Una sola vuelta, los kilómetros perfectamente medidos, agua en los kilómetros 5, 10, 15 y 20, además del avituallamiento final en meta (agua, aquarius, fruta, bollería). Todos los cruces y desvíos señalizados con conos amarillos y circuito completamente cerrado al tráfico con mucho curro de Policía Local y Protección Civil. Yo creo que hasta los ciclistas y andarines del carril bici de la Aldehuela fueron mucho más civilizados en esta edición. Carrera recomendable 100% y ayer, con el tiempo que nos acompañó y esta primavera adelantada, la ciudad estaba realmente hermosa. Ojalá esta carrera pueda crecer al ritmo de otras porque merece la pena, la verdad.

Mi carrera muy bien, de menos a más (mis kilómetros más rápidos fueron los dos últimos), acabando con mucha gasolina en el depósito, aunque con las piernas algo doloridas al no estar acostumbradas a tocar ritmos por debajo de los 5 min/km. Tiempo oficial 1:41:39 (neto, por mi reloj 1:41:28). Lejos de mis mejores tiempos pero acabando con muy buenas sensaciones. Si sigo así puedo volver al 1:36-1:37 en que me movía el año pasado.

Pros y contras de la carrera:

A favor:

  • Bolsa del corredor con productos de la tierra.
  • No te cobran extra por pagar con tarjeta por internet (eso sí, suben el precio de 12 a 18 euros si te inscribes a última hora… como yo).
  • Recogida de dorsal el mismo día de la carrera.
  • WC portátil en la salida exclusivo para chicas (obviamente no lo usé, pero me gustó el detalle).
  • El final en la ciudad deportiva.

En contra:

  • La camiseta es muy fea y la calidad no es la mejor.
  • El chip no es desechable y hay que entregarlo en meta.
  • La falta de una alfombrilla en línea de salida para calcular los tiempos netos (de alfombrillas intermedias ni hablamos).
  • En Cabañales no había control de tráfico en un par de cruces y algún conductor despistado pudo liarla a pesar de los conos.

El plan que me pide el cuerpo

Como maratoniano, cada año y con cierta antelación marco en rojo en mi calendario una fecha fatídica: la del siguiente maratón. Al principio se ve lejana, lo que me permite holgazanear, salir a correr sin pretensiones, porque sí, por placer, porque me apetece. Sin embargo, según se va aproximando esa condenada fecha, mi cuerpo intuye el castigo físico que se avecina y se pone a buscar como loco un nuevo plan de entrenamiento que permita compaginar mis propias expectativas (correr mucho mucho mucho) con sus absurdos propósitos (salvar los muebles sin sufrir demasiados daños). En cristiano: me pide que me ponga a entrenar de una puñetera vez y me deje de zarandajas.

Este año, entre mudanza, estudios, trabajo, casa y niño no he “querido” buscar mucho, así que el plan elegido ha sido el que me propone el pulsómetro. Sí, sí, así de absurdo. El propio cacharrillo tiene una función (o su App, o su web, ¡qué más da!) que te pide la fecha de la carrera y él planifica las sesiones y las carga en el reloj: fases, duración, zonas de frecuencia cardiaca. Y ya está. Yo sólo tengo que ponérmelo y salir a correr que ya me dice él lo que tengo que hacer. ¡Joder, si me viera mi ‘yo’ de 1999, tan analógico él, le daba un pasmo!

Hasta ahora he acabado primera etapa, de tres semanas, que el plan denomina de “trabajo previo” y la verdad es que me quedo asombrado de la inocencia del “bicho”: me ha planificado 16 semanas con sólo tres salidas en cada una de ellas y a unas pulsaciones bajísimas para lo que yo acostumbro (lo que hace que corra a ritmo de tortuga); y aun así, el cachondo, me dice que podré acabar la carrera en 3h13m, que sería mi MMP con diferencia. Es decir, que cuando otros años me he esforzado tanto y he estado trabajado duramente por mejorar ritmos y he acumulado cientos de kilómetros en las piernas lo he estado haciendo mal y por eso no he tenido más que marcas normalitas 😂😂😂.

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No me lo invento: ¡3 horas y 13 minutos!

La verdad es que nunca antes había entrenado por pulsaciones y me está costando bastante sujetarme y mantenerme en zona. Me explico, digamos que el cacharro crea cinco zonas en función de porcentajes basados en mi frecuencia cardíaca máxima, siendo la zona 1 la de más bajas pulsaciones y la 5 la más cercana al FCMáx. Pues normalmente, en un entrenamiento normal nunca me pedirá que pase de la zona 3 y exigirá que me mantenga durante el tiempo que toque entre 125 y 142 pulsaciones, por ejemplo: ni por encima ni por debajo. Incluso me obligará a ir en zonas 1-2 durante el calentamiento y el enfriamiento. Tan sólo los días de intervalos me pide trabajar las zonas 4-5. Pero esas sesiones, que son de las más cortas, ni siquiera las programa todas las semanas.

Así que ahí estoy, saliendo a entrenar y frenándome cada dos por tres para que el cacharro no empiece a pitar como un loco en cuanto acelero un poco y me paso de pulsaciones.

En cualquier caso, y por concluir, un plan de sólo 3 días por semana y sin grandes kilometradas es un bombón por la de cantidad de tiempo que me deja libre para hacer otras cosas que como he comentado, son muchas.

Ahora, que lo de poder hacer 3:13 no entra en mi cabeza, por mucho que el programilla se esfuerce en repetírmelo una y mil veces.

Michelle Lewis ‘Run, Run, Run’

Hoy quiero compartir un vídeo musical con vosotros. La canción se llama ‘Run, Run, Run’ y la canta una artista de Boston llamada Michelle Lewis. El vídeo se produjo justo después de los atentados del Maratón de Boston y está dedicado a todos los maratonianos de Boston o entrenando para ese maratón. Para su rodaje contó con el apoyo y la participación de la comunidad runner de Massachusetts.

Os dejo con el enlace y la letra.


From the Colorado mountains
To the California sun
I won’t stop until I get there
I will run, run, run

I’ve been lonely for a long time
Always searching for someone
Still not sure what I am looking for
So I will run, run, run

There’s no use in making plans
‘Cause there’s no telling what to come
Just when you think you have a chance
The strings you’ve tied all come undone

I have loved you since I met you
Always knew you were the one
If you need me I’ll come get you
Yes I will run, run, run

There’s no use in making plans
‘Cause there’s no telling what to come
Just when you think you have a chance
All the strings you’ve tied have come undone

I have loved you for a long time
Always knew you were the one
If you need me I’ll be by your side
Yes I will run, run, run
Yes I will run, run, run
I will run, run, run.

 

Y, finalmente, este enlace a un artículo que cuenta la historia del vídeo (en inglés).

 

Corredores callejeros

Rob Falsini es un músico callejero al que es fácil escuchar en Covent Garden, en Londres. Llega con su abrigo y con su gorra y arrastra unas maletas con ruedas en las que transporta el ampli, su guitarra y el micrófono. Al poco extiende la funda de la guitarra en el suelo por si quieres depositar unas monedas y empieza a cantar. Versiona a los grandes, a las auténticas estrellas, y una tras otra van saliendo de su garganta canciones de U2, Tears for Fears, Pink Floyd, The Verve, Keane… Incluso vende copias de su propio CD con canciones originales… aunque esas no son las preferidas de los turistas.

Músico callejero, no me es difícil imaginarle viajando al centro de Londres desde algún barrio del extrarradio en metro, con sus maletas de ruedas y su guitarra a la espalda. Con la vista fija en el suelo, como queriendo pasar desapercibido, como cualquier otro pasajero. Rob canta durante horas para comer, quién sabe si para sacar adelante una familia. Pero no es un mendigo. Todo lo contrario. Cuando Rob canta es un artista y la plaza, la calle, es su escenario y los artistas pisan con fuerza el escenario y lo hacen suyo. La gente se para, le hace corro y le escucha. Alguno hasta deja unas monedas sobre la funda de su guitarra. Ya no es el tipo gris y tímido que hace un par de horas arrastraba unas maletas y una guitarra por el metro sin atreverse a mirar a los demás… aunque lo volverá a ser cuando recoja los bártulos y regrese a casa. Pero eso será más tarde. Ahora canta, ahora Rob es la estrella y no se cambiaría ni por Bono ni por Richard Ashcroft ni por Roger Waters. Es un músico callejero, pero un músico digno.

Los corredores populares somos un poco esos músicos callejeros. Estamos lejos de esas grandes estrellas que ganan medallas en los Juegos Olímpicos o ganan los grandes maratones. Nos desplazamos a las carreras con nuestros geles y nuestra equipación a cuestas, buscando una marca que creemos merecer y que nos ha costado muchas horas de esfuerzo. No somos estrellas pero una vez nos colocamos en la línea de salida, con nuestro dorsal en el pecho y empezamos a correr, en nuestro esfuerzo, en nuestras ganas, nada nos diferencia de ellos. Porque corriendo todos somos Damien Rice, todos somos Mick Jagger, todos somos Bruce Springsteen y como el Boss también nosotros nacimos para correr.

Pero llegaremos a meta y no habrá prensa que nos fotografíe, ni podium, ni los periódicos hablarán de nosotros al día siguiente porque eso lo seguirán copando Bekele o Kipsang. Y volveremos en metro a casa, con el dorsal entre las manos, en busca de una merecida ducha y quizá también evitemos la mirada huraña de los demás viajeros… ¡qué entenderán ellos de nuestra locura, qué sabran!

Y a la salida quizá te encuentres con un músico callejero y buscarás una moneda en tu bolsillo porque él sí, él sí comprende tu locura… y tú la suya. Porque tú eres un corredor callejero y los dos venís, como cantaba U2, de donde las calles no tienen nombre.

San Silvestre Vallecana Popular 2016

San Silvestre Vallecana 2016
San Silvestre Vallecana 2016

Si no llevo mal las cuentas, la de este año ha sido mi cuarta participación en la San Silvestre Vallecana Popular tras las ediciones de 2001, 2004 y 2006. Después de correr esta última, que ya salía por oleadas desde el Bernabéu, me prometí no volver a correrla porque simplemente ya no se podía correr a gusto.

Este año mi mujer ha empezado a correr. Despacito. Poco. Pero nos apetecía a los dos que ella debutara en alguna carrera popular. Por el ambiente y por el trazado lo tuvimos claro: tenía que ser en la San Silvestre Vallecana. Pero ya teníamos claro que el objetivo era simplemente salir a trotar acompañados de tanta y tanta gente cuyo único propósito es llegar a meta y pasarlo bien. De hecho, el tiempo final se ha convertido en mi peor marca personal de siempre en un 10K (1:09:38 a un ritmo de 6:58 el km), pero el objetivo era ayudar a Cristina a que lo consiguiera y entrar los dos en meta, juntos. Y eso se ha conseguido con creces.

De la carrera en sí no puedo decir nada nuevo que no haya pensado de ella ya en todos estos años. Sigue siendo una carrera para no correr. Sobre todo si sales del cajón “>60′”. Muchísima gente, muchos disfraces y algo que me llamó mucho la atención: muchos niños. Pero niños pequeños, de 10 años o así. No sé hasta qué punto puede ser bueno que a esas edades se hagan 10 kilómetros y espero que cuando Mateo, mi hijo, sea un mocoso de esa edad no sea yo el que le lleve a una Vallecana. No digo que los niños no puedan hacer esa distancia, digo que a lo mejor no la deben hacer. Pero supongo que hay gente más entendida que yo en el tema y admito quizá esté equivocado. Aunque, insisto, yo trataré de no hacer lo mismo con mi hijo. Por lo menos hasta que cumpla 14 o 15 años.

La organización muy buena, la animación espectacular, un Madrid iluminado de lujo y un fenomenal ambiente. El que quiera una experiencia que corra esta carrera.

Por contra, sopesando lo que cuesta la inscripción, quizá los servicios que se dan sean algo cicateros (que escatima lo que da o lo que gasta: agarrado, avaro, tacaño). El ropero de salida a meta se paga aparte, la camiseta… de papel de fumar (comparada con la que me dieron en 2006 y que todavía utilizo), lo del chip no desechable es muy del siglo pasado y, ya sin culpa de la organización, me gustaría criticar el comportamiento inconsciente de algunos madrileños empeñados en cruzar las calles a pesar de la marea humana que bajaba por ellas, sin pensar que podrían llevárselos por delante (realmente hay tanta gente que no ves lo que pasa tres metros por delante).

En cualquier caso, a pesar de lo bien que me lo he pasado, sigo pensando que en Nochevieja hay mejores sitios para correr si de verdad quieres correr, por la mitad de precio. Ahora, para empezar la fiesta antes de las uvas, sin duda ayer, hoy y siempre: la San Silvestre Vallecana Popular.

2016

2017
2017

Llego un poco pasado de tiempo a este resumen tradicional del año que se va, pero ha tenido que ser así debido a que justo ayer corrí la San Silvestre Vallecana y quería disponer de los kilómetros totales del año y demás manías mías que me acompañan habitualmente y que quedan entre mi loquero y yo.

Lo bueno es que parece que en la entrada del año pasado no me marqué ningún objetivo concreto, salvo correr el maratón de Madrid, así que podríamos decir que: ¡objetivo conseguido! Sin embargo, mi plan era ambicioso y en mi interior albergaba la intención de bajar de las tres horas y media. Lamentablemente no lo conseguí y me quedé en 3:33:13. Este año, el objetivo de los 42K es Liverpool y no conozco nada de él, así que mi ambición será la misma, pero el trazado podrá sorprenderme y hundirme, llegado el caso. De todas formas no volveré a seguir el plan de Chicago porque creo que era demasiado largo e intenso. Yo creo que llegué cansado a abril y que me sobraban semanas. Quizá busque prepararlo tan sólo en 12 semanas, o en 16 pero con menos kilometradas. Total, esto es una afición. Tan sólo un dato: en 2014 corrí dos maratones recorrí 1.580 kms en total. En este pasado 2016 he corrido un sólo maratón, además estuve dos semanas sin correr por lesión y he totalizado 1.747 kms… 985 de ellos dedicados a preparar el maratón. Hay que reflexionar sobre ello.

El resto del año ha quedado así:

  • Cinco carreras de 10K: una de ellas nueva, la Ciudad de Segovia, y otra a la que no había vuelto desde 2006, la San Silvestre Vallecana.
  • Una carrera de 15K, la MetLife Madrid Activa, distancia que nunca había corrido.
  • Dos medias maratones, la de las Vías Verdes de Arganda y la de La Latina, en las que también debuté, que me encantaron y en las que me salieron buenos tiempos a pesar de su dificultad.
  • Y una lesión: en agosto, en Canarias me re-torcí el tobillo derecho que ya me había torcido un mes antes en Madrid y tuve que parar totalmente dos semanas. Después empezar a correr con mucho cuidado y desde entonces hasta hoy no he hecho tonterías y he corrido muy poco y teniendo mucho cuidado de dónde aterrizaba el pie.

¿Propósitos para el 2017? Terminar elegantemente mi maratón de Liverpool, no lesionarme y disfrutar en alguna que otra carrera menor… a ser posible no masificada.

Feliz 2017.

New Balance 780v5

NB 780v5
NB 780v5

No soy mucho de comentar material, pero cuando lo hago, como a muchos otros compañeros, me gusta hacerlo al final de su vida útil. Ya sé que a los corredores, en cuanto una novedad nos llama la atención enseguida buscamos información sobre ella, sobre todo la opinión de los probadores que muchos medios poseen y que han tenido la suerte de testar el producto antes que nadie. Pero esa prueba, por muy completa que sea, no puede tener en cuenta qué va a suceder con esas zapatillas en cuanto tengan kilómetros y kilómetros encima. Por eso considero que hacer la crítica al final, casi como un crítico de cine, es lo más honesto que puede hacerse. Porque sería absurdo valorar una película habiendo visto sólo los cinco primeros minutos, ¿no?

Me compré estas NB 780v5 en marzo, básicamente porque costaban 50€. Un vistazo rápido a Internet y bingo: zapatillas neutras para corredores de peso medio y hechas para rodar y rodar. Ni tecnologías chupiguay ni nombres mercadotécnicamente facturados: ni Vazee, ni Fresh Foam. Unas zapas de “fondo de armario”, básicas, como esos vaqueros viejos que uno acaba poniéndose siempre.

Ya en la tienda me sorprendieron por su comodidad. De esto que te las pones, das tres pasos y las notas blanditas, amortiguadas, como si pudieras botar sobre ellas. A mí me gustan así. Si me las pruebo y son duras como piedras, mal empezamos. Así que pasamos por caja, las metemos debajo del brazo y a casa.

Desde esa fecha habrán hecho fácilmente 800 kilómetros y sólo puedo decir que siguen casi como el primer día. Las sigo notando blandas, extremadamente confortables para rodar (cosa que no me ocurrió con las Adidas Glide Boost en cuanto empezaron a acumular kilómetros, por ejemplo). Y exteriormente impecables. Han resistido perfectamente a mis dedos  gordos que siempre tiendo a dejar para arriba cuando corro (las Nike Pegasus se me rompieron justamente en esa zona). Tan sólo se ha deteriorado un poco la tela que va en contacto  con el tendón de Aquiles, pero sin afectar a la comodidad. Por eso pienso que todavía tengo zapatilla para 300 o 400 kilómetros más. Así que, para lo que me costaron me parece una relación calidad/precio excelente y no puedo dejar de recomendarlas.

Quizá sería bueno que nos fijásemos de vez en cuando en los modelos de gama media y no tanto en las “primas donnas” que los fabricantes nos meten por los ojos. Para nuestro nivel de corredores aficionados nos van a servir lo mismo unas de gama alta como otras de gama media, y nuestro bolsillo lo agradecerá. Eso sí, para chulear en redes sociales no son tan  resultonas. Pero afortunadamente  ya no somos adolescentes afectados de “marquitis” que tienen la necesidad de ir por ahí presumiendo de zapatillas de más de 100 euros… ¿O sí?

Ay, creo que me ha salido una espinilla, voy a ver si encuentro un poco de Clearasil.