Johnny Marr, Tijeritas y las coincidencias

smithsHay coincidencias en la vida que tienen su origen en las no coincidencias. Me explico. En mayo de 1985 Johnny Marr tenía 21 años y era famoso. Yo tenía 15 y sólo pensaba en ser famoso en la cabeza de aquella chica heavy de 1º de BUP a la que en realidad le gustaba Tijeritas (que también era famoso… ay, garabí, garabí). Pero a pesar de mis 15 años y mis supuestas inquietudes musicales adolescentes debo admitir que no, que yo no estuve en el multitudinario concierto de los Smiths en el madrileño Paseo de Camoens, y que tampoco le vi en la tele cuando él y Morrissey fueron entrevistados  por Paloma Chamorro en La Edad de Oro. De hecho, ni me gustaba La Edad de Oro ni presté especial atención a The Smiths hasta que oí “Girlfriend in a Coma” en 1987, dos años después de aquel concierto, en la sección de discos del Alcampo de Moratalaz, y me dio por pensar que aquellas letras, a pesar de sus puntitos de humor, eran aún más tristes que las canciones de Los Secretos.

Los Smiths, editaron cuatro discos en los cinco escasos años que duró su carrera, de 1982 a 1987, y se separaron de malos modos, para nunca volver.

La chica heavy y yo también separamos nuestros caminos: era evidente que yo no podía seguir fingiendo interés por Tijeritas, ni siquiera por Los Secretos, por lo que aquello no podía ir a ningún lado.

A principios de los 90, antes de cumplir los 30, convertido al veganismo y abandonados para siempre el alcohol, el tabaco y las drogas (bueno, no; las drogas no), Johnny Marr empezó a correr.

A principios de los 90 los discos “Best… I” y “… Best II” ampliaron mi culturilla musical y me descubrieron verdaderamente a los Smiths: la lírica de Morrissey y el talento musical de Marr. Tenía veintipocos años y seguía sin ser famoso (ya, ¿pa qué?).

A finales de los 90, Johnny Marr seguía corriendo 16 kilómetros diarios y había formado parte de bandas como The The y Electronic.

A finales de los 90, antes de cumplir los 30, fui yo el que empezó a correr no sé cuántos kilómetros diarios, pero los suficientes como para participar en maratones. Desde entonces, a pesar de que no me he hecho vegano, ni he necesitado dejar de fumar (porque nunca lo hice), ni de beber (algunas cervecitas caen), sigo corriendo. Y para banda, la de los colegas.

En 2010, Johnny Marr corrió el maratón de Nueva York en 3:54:18.

En 2014 también lo corrí yo, en 3:52:20.

Y a día de hoy, a pesar de todos nuestros paralelismos y no coincidencias, de todas nuestras similaridades que alcanzan incluso a cierta sensibilidad social, cada vez que pongo una canción de los Smiths me maravillo porque sigo hipnotizado… ¡por la voz y los versos del imbécil de Moz!

Afortunadamente, esto no me ha pasado con Tijeritas quien, por cierto, tiene la misma edad que Johnny Marr.

Ya es coincidencia…

Muy heavy todo.

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