Qué raro todo esto

Llevo nueve días sin correr, sin hacer siquiera ejercicio, y no sé cuándo volveré a hacerlo. Los días se suceden, uno tras otro, la situación no mejora y sólo ir a trabajar, cuando toca, me hace cambiar de escenario. Y yo soy afortunado, vivo en una casa grande, con patio pequeño, pero al menos me da el aire, si quiero. Me he visto todas las películas nominadas a la última edición de los Oscars. Me he leído entera la Ley de Sociedades de Capital. Cocino. Aspiro. Friego. A Cristina le han aplicado un ERTE. Mateo está encantado en casa. A sus casi nueve años no sé cómo recordará esto de mayor. Me duelen las rodillas cuando subo escaleras, aunque me mantengo en el peso. He empezado a usar las videollamadas en el teléfono para ver a mi padre. Y eso que los nuestros están limpios de virus, tocamos madera. No tengo perro que poder pasear. Tampoco tengo mascarillas, tan sólo dos pares de guantes de vinilo que saqué del trabajo el último día que fui. Una compañera del trabajo está en el hospital, pero no sabemos más. Mi amigo Davide vive en el Veneto y ayer le mandé un mensaje: está bien; encerrado, pero bien. Como nosotros. Con un mundo vacío ahí fuera y secuestrados en casa por miedo a un pequeño bicho, tan pequeño que no se le puede ver. Como en una distopía absurda: un mundo de hombres sanos encerrados en casa por miedo a contagiarse de una enfermedad para la que no hay cura. De momento. Pero, ¿y después? ¿Qué pasará con la vacuna después? ¿Será efectiva? ¿Pasará como con la vacuna de la gripe que cada año vale para unas cepas pero no para otras? ¿Desarrollará distintas cepas? ¿Mutará? ¿Tendremos que pasarnos el resto de nuestra vida con mascarilla y guantes? El curso de Mateo casi lo doy por finalizado. El verano está a la vuelta de la esquina. No quiero que el bicho también nos robe el verano. En Wuhan llevan dos meses aislados y eso que ya no tienen contagios locales. Italia ha cumplido el primer mes sin colegio. ¿Y la gente de qué va a vivir? Madrid es el centro económico de España y es donde peor estamos. Donde el confinamiento se alargaría en el peor de los casos. ¿Y si no hay ingresos quién paga impuestos? Porque si no hay trabajo y nadie paga impuestos no hay, no puede haber, prestaciones que ayuden a toda la gente que se quede sin trabajo. No quiero seguir pensando, no quiero seguir escribiendo.

Malos tiempos para la lírica… a pesar de que ayer fuera el día mundial de la poesía.

Quedaos en casa.

2 comentarios en “Qué raro todo esto

  1. Uffff….maestro cuantas dudas nos surgen a todos. Esto cada día cambia, cada día es diferente pero a peor. Yo estoy igual, desde el miércoles el taller cerrado por falta de repuesto para poder trabajar y ya planteando un ERTE porque quizás solo sea la solución para poder seguir trabajando cuando pase todo esto. Lo que tengo muy claro, es que el mundo que salga después de esto, va ser muy diferente, muchas cosas deberán cambiar para que todo siga funcionando. Quizás esto se estudie en el futuro en los colegios y sera como esos hechos importantes de la historia que dieron paso al cambio de edad. Como la aparición de la imprenta, el descubrimiento de América….
    Sobre todo mucho animo y seguir en casa resistiendo.

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