Nike Pegasus, vosotras antes molabais

Vale, es verdad que soy muy especialito y es verdad que corro con los dedos gordos de los pies levantados, sobre todo el de la derecha. No tiene razón de ser (no lesiones, no malformaciones, no nada), pero es así. Voy con los dedos pa’rriba como si mis zapas fueran aquellas babuchas que gastaba Alaska cuando iba de Bruja Avería.

Así que suelo fijarme mucho en si las zapas que me compro llevan refuerzos o no en esa zona porque tiendo a agujerearlas. Todos los pares que gasto, o casi todos, acaban con “desperfectos” en esa zona. Conservo, no sé porqué, unas Adidas Adistar Ride 3 con más kilómetros que la Ruta 66 y que lucen un par de “volcanes” tan grandes como el Vesubio en las punteras. No digo más que son negras y no puedo ponerme calcetines blancos con ellas para no hacer el ridículo. Sí, tengo que tirarlas a la basura, pero nunca me acuerdo. Tuve unas Adidas Supernova Glide 5 que acabaron machacadas por el mismo sitio (estas sí las tiré) y así podría seguir hasta remontarme hasta mis inicios en esto del correr (bueno, no tanto porque tampoco recuerdo bien cuál fue mi primer par de zapatillas de running de verdad). Sin embargo, durante todos estos años, también hubos otros modelos me sorprendieron. Las Adidas Supernova Glide Boost 6 que me compré para el Mapoma del año pasado, y que ya tengo prejubiladas, lucen inmaculadas a pesar de tener porbablemente más de 1.000 kilómetros (y dos maratones en sus gomas); y hace años compré unas Nike Pegasus 25 Livestrong (sí, Livestrong, como la fundación del ciclista aquel al que tanto le gustaban las medicinas) que venían reforzadas en esa zona y que también han aguantado dignamente el paso del tiempo y que todavía guardo en casa de mi padre como parte de mi equipo running “de emergencia” (siempre guardo en su casa un pantalón corto, camiseta, calcetines y zapatillas de repuesto, por si surge cualquier día que haya ido a verle la oportunidad de salir a correr y no he llevado ni ropa ni calzado).

pegasus rotas
A la izquierda las Pegasus 25, a la derecha las Pegasus 30

Y tras todo este rollo que os he soltado, lo que yo quería es decir que cuando estuvimos en Nueva York para el maratón el año pasado, me crucé con unas Nike Pegasus 30 a un precio increíble. Normal porque estaban a punto de ser sustituidas por el modelo 31 (y ya vamos por el 32, esto corre que se las pela) y las tenían de ofertón. Las miré y requetemiré y me gustaba el rollo de las costuras termoselladas como las Glide Boost, que tan buenos resultados me estaban dando, y además eran la evolución de aquellas Pegasus 25 Livestrong que también había comprado en los States hace años. Así que tenían lo mejor de la casta de Oregón y de la de Baviera. No me lo pensé más y las traje para España. Desde entonces las estuve reservando. De vez en cuando me las ponía usarlas en la vida diaria y ahormarlas, pero no las estrené en carrera hasta este pasado mayo en la Media Maratón de Azuqueca. El caso es que llegó la hora de ponerse a entrenar para Chicago y aunque empecé con las Boost, pronto me pasé a las Pegasus para hacer la mayor parte de la carga de kilómetros por molestias en los Aquiles, aprovechando que su amortiguación estaba casi por estrenar. Y muy bien, la verdad es que los dolores no volvieron a surgir y las zapas se portaron muy bien en los rodajes easy y las tiradas largas. Y llegan las vacaciones, agosto, Maspalomas, y un día al volver de entrenar descubro que se me acaba de perforar el upper a la altura del dedo gordo del pie derecho. Vale, sí, con mis antecedentes era lo normal y previsible (hasta cierto punto, ¿verdad Glide Boost?), pero ¿en unas zapatillas que todavía no tenían ni 300 kilómetros encima? No me pareció nada bien y me decepcionó muchísimo. Y más cuando en un modelo de la misma zapatilla, solo que cinco años más viejo, ese problema no surgió.

Nike es una buena marca. Tiene muy buena reputación y productos extraordinarios. Estéticamente creo que de los más bonitos del mercado: el modelo Pegasus 32 me encanta y las Nike Free 4.0 Flyknit, aunque no las utilizaría nunca para correr, me tienen enamorado. Sin embargo, detalles como el que a mí me ha ocurrido pueden pesar a la hora de que vuelva a escoger un nuevo modelo de la marca.

Tanto es así que unas Mizuno y yo nos estamos empezando a conocer. ¡Konnichiwa, guapas!

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5 comentarios en “Nike Pegasus, vosotras antes molabais

  1. Sufrimos del mismo mal, pie izquierdo, dedo gordo como si fuera un periscopio mientras corro. Por ahora las que mejor han aguantado han sido las Adidas que he tenido.
    Y digo yo, no habrá un invento para mantener el dedo en su sitio.

    1. Rober, somos una tribu como la de los Pies Negros, la de los Dedos Pa’rriba. Adidas también he notado que es la que mejor resiste la fuerza de nuestros dedos! XD

  2. Carlos yo tengo el mismo problema con el dedo gordo del pie derecho, lo del agujero me pasó en las Asics Nimbus 13, Trabuco 14, Fuji Attack 2 y 3 además de en Adidas Glide 5 pero “misteriosamente” en las Joma de 45€ no me ha pasado, ni en las Hispalis ni en las Titanium, tras >900km cada una, lo único que acusan es la suela gastada, el resto está perfecto, de ahí que ahora siga apostando por la combinación Hispalis & Titanium

    Un abrazo

    1. Hay que buscar lo que mejor nos vaya, eso está claro. Además yo tengo asumido que las voy a romper, lo que me fastidió es que sucediera tan rápido! Un timo. Menos mal que no gasté 100 pavos en ella

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