V Media Maratón Cervantina de Alcalá de Henares (2015): la crónica

Este domingo tocaba volver a ponerme un dorsal y encadenar la Media de Zamora con esta Media Cervantina de Alcalá de Henares. Segundo año consecutivo corriéndola y segundo año defendiendo los colores del equipo “Correr Te Hace Libre” gracias a la gentileza de Don Pablo. Pero que haya repetido tiene también que ver con la magnífica organización y sobre todo ese extraordinario circuito que, pese a ser a dos vueltas, se ha currado el Club A.J. Alkalá, organizador de la carrera.

mmcervantina2015
Cartel anunciador Media Maratón Cervantina 2015

El centro histórico de Alcalá de Henares es muy bonito, si la media maratón es capaz de sacar el mejor partido de él y si encima la altimetría indica que es casi tan llana como la palma de la mano, no se puede pedir mucho más por 15 euros. En el mundo del corredor se habla mucho de la Media de Getafe para hacer marca, pero probablemente Alcalá reuna mejores condiciones para ello (no sólo el recorrido, sino la importante limitación de dorsales que impide la masificación) y, por supuesto, el entorno le da mil vueltas (sólo baste recordar que Alcalá de Henares es Patrimonio de la Humanidad).

Puntos negros: convivir con el tráfico en algunas calles y el adoquinado de la calle Mayor que obliga a prestar mucha atención para conservar los tobillos (sobre todo en la segunda vuelta cuando uno lleva ya 20 kilómetros y anda algo cansado). Hablando de tráfico muy desagradables los bocinazos del Paseo de Pastrana, sobre todo cuando la Policía hacía lo que podía para aligerar de vez en cuando los embotellamientos y, sobre todo, el deplorable comportamiento de un energúmeno en el Paseo del Val encarándose a una agente de policía por no poder pasar y enfrentándose e insultando a los corredores cuando éstos le reprochaban su actitud. Una pena que tan magnífica ciudad tenga algunos ciudadanos así. Gente.

Respecto a mi carrera he de decir que mejor de lo esperado. Venía de arrastrarme en Zamora el pasado domingo, por lo que iba con todas las prevenciones. El día anterior salí a “soltar carbonilla” y me salieron 4 kilómetros interesantes a una media de 4:30 que me sorprendió hasta a mí.

El domingo por la mañana me acerqué a la salida en la moto a pesar de que el cielo amenazaba agua. Chispeaba cuando Pablo me entregó el dorsal. Después me di una vuelta por la zona de salida para respirar el ambiente. Paso al lado del Club Atletismo Villanueva cuando se están haciendo la foto de grupo y reconozco a un bloguero clásico de Guadalajara: “El Peñu“; me pregunto cuántas testas rebanará hoy :). Pero no me paro, queda poco tiempo y tengo que vaciar la vejiga antes de nada. Al salir del excusado ya no llueve. Se ha quedado el cielo encapotado y una temperatura fresca, no fría (a pesar de que son las 9:30 de la mañana), y un ligero viento que no llega a ser molesto. En suma, un día ideal para correr.

Me coloco al final del pelotón, no quiero molestar a nadie porque voy a salir muy prudente (léase lento). Tardo 45 segundos en pasar por el arco de salida. Poco a poco voy buscando mi hueco en el pelotón. Me vuelve a sorprender la cantidad de “cagaprisas” que salen detrás y luego van esquivando gente. Siempre pensé que eran los lentos los que se ponían delante y estorbaban, ahora también sé que hay “rapidillos” que se ponen detrás (o salen tarde) y molestan con sus adelantamientos y zigzags.

En el kilómetro 1 la calle se estrecha y hay un poco de tapón que ralentiza el ritmo que había puesto (ese embudo también podría ser mejorado por los organizadores). Adelanto un par de grupos que corren en paralelo y enseguida tengo espacio suficiente. Paso el kilómetro 5 en 26:31 a una media de 5:18. Sin embargo me encuentro fuerte, con ganas de correr más, y es que el circuito alcalaíno te hace correr aun sin tener intención de hacerlo.

Empieza la segunda parte del circuito. Voy siguiendo a grupos pero no me quedo con ninguno y al final acabo adelantándolos. Sin embargo no puedo seguir el ritmo de los que me adelantan a mí, o no me atrevo. El kilómetro 10 lo paro en 51:32: la media ha bajado a 5:09/km. La media de este parcial ha sido de 5 minutos por kilómetro, es un ritmo que me va bien y me propongo mantenerlo. Se me ha pasado el miedo de petar como en Zamora, me sigo encontrando fuerte. Evidentemente no estoy como el año pasado cuando preparaba Mapoma, pero sí que estoy para seguir a este ritmo sin dificultades.

Alcanzo el km. 15 en 1:16:18, 5:05 de media. El ritmo del parcial ha bajado a 4:57/km. Estoy yendo de menos a más, la carrera perfecta. Y voy solo, no tengo a nadie que me marque el ritmo, corriendo por sensaciones. Encaro el tramo hasta el kilómetro 20 muy contento sin embargo a partir del 18 noto que me encuentro más lentorro. Tengo gasolina (he bebido en todos los avitullamientos, poco pero he bebido), sin embargo carburo peor. La letra de una canción de Mamá “Nada más” martillea mi cabeza desde que tuiteó esta mañana un enlace al vídeo otro bloguero de casta (Pacheco, de “La República del Running“): nada más que lo mío, nada más, estoy vacío, no puedo ofrecerte nada más.

Pero a pesar del empedrado la llamada de la meta es fuerte y pico el 20 en 1:40:50 a 5:02 el kilómetro. ¡He hecho el último parcial a 4:54/km! Es curiosa esa alegría cuando el año pasado a esas alturas ya había acabado la carrera, pero bueno, esto es lo mejor de este deporte, que cualquier mejora sobre lo inmediatamente anterior te puede hacer tan feliz como si hubieras batido un record del mundo.

El kilómetro hasta la meta, el último kilómetro, es el más terrible. Sólo quieres acabar, encarar la plaza, la recta de meta aunque sabes que todavía tendrás que callejear un poco. Me he venido arriba, así que meto una marcha más a las piernas y éstas responden. Me veo corriendo rápido, a un ritmo de 4:33 me enteraría después. Los últimos 200 metros son prácticamente al sprint, no quiero que el reloj pase de 1:46:00 y finalmente lo consigo: 1:45:49, a una media de carrera de 5:01 por kilómetro. 1:45:01 en tiempo neto, a 4:59. ¡Síííí!

Me dan la bolsa con la camiseta y el avituallamiento y me encuentro eufórico. Por megafonía suena el “Uptown Funk” de Mark Ronson con Bruno Mars & The Hooligans y soy incapaz de reprimir las ganas de bailar: Don’t believe me, just watch! Hey, hey, hey, oh!

Yes, sir. Garricar is back in town!

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3 comentarios en “V Media Maratón Cervantina de Alcalá de Henares (2015): la crónica

  1. Lo mejor que nos puede pasar como corredores es que nos salga una carrera de menos a mas y el corazon y las piernas acompañen a ello, asi que FELICIDADES CARLOS¡¡¡. Correr ya es motivo de alegrias, las marcas es solo un adorno, aunque sea yo el que lo diga que soy un pesado pero hay que estar contento con el presente, con lo que se haga, que este deporte vale muy mucho la pena y nos da alegrias, que nada tienen que ver o no necesariamente con la marca conseguida. Ahora a seguir dandole y ya llegaras a mejores tiempos, quien pillara esa marca tuya¡¡¡.
    Un abrazo.

    1. Gracias, Rafa! Lo del fin de semana anterior tiene pinta de que fue una pájara por la gastroenteritis, pero me preocupó un poco. Y lo que tú dices, este deporte con casi nada ya nos da muchas alegrías! 🙂

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