La inevitable referencia a Forrest Gump

Siempre que alguien me pregunta qué se necesita para correr un maratón suelo decir que tan sólo dos cosas : fuerza de voluntad y paciencia.

Sí, es verdad que también son necesarias otras cosas, pero no son tan importantes para mí, o tal vez piense que se pueden ir adquiriendo por el camino. Pero, sobre todo, la fuerza de voluntad, amigo, la necesitas desde el principio: desde el momento en que decides que te gustaría correr un maratón.

Yo he sido un defensor a ultranza de la fuerza de voluntad. Creo que desde que vi “Forrest Gump“. Y si contamos que se estrenó a finales de 1994 pero que yo la vi un poco más tarde, cuando salió en DVD ya en 1995; puedo decir que he cumplido 20 años como creyente, como ferviente devoto de la Fuerza de Voluntad (hay otros que son seguidores de la Fuerza, y hasta de su Lado Oscuro, así que ni tan mal).

Forrest Gump
Forrest Gump (1994)

Os veo venir, ya estáis pensando en que como éste corre, claro, ya tuvo que salir el viejo Forrest a relucir. Pues no. Primero, porque yo no empecé a correr hasta cuatro o cinco años después de la peli (mi primer maratón, que también fue mi primera carrera, fue en 1999). Segundo, porque los segmentos dedicados al Forrest Gump corredor me parecen de lo más flojo de la película (no entro a valorar la novela porque sólo recuerdo de ella que me gustó bastante menos que el filme, y ya). Pero, a lo que vamos, que el tipo éste, Forrest, esté tan ricamente sentado en el porche de su casa y, de repente, le dé por correr me repatea tanto como cuando después de 3 años, 2 meses, 14 días y 16 horas, diga que está cansado y que se para.

Si embargo, la película, de principio a fin, es un canto a la fuerza de voluntad y a que con ella se alcanza cualquier cosa, aunque parezca imposible, y que si por alguna razón no se pudiera alcanzar, al menos le queda a uno el consuelo de haberse acercado más a ella que todas personas que ni siquiera lo intentaron.

Pero tan importante como la fuerza de voluntad, la película también pone de relieve la existencia de una segunda virtud que junto a ella forma un equipo invencible: la paciencia. Es decir, que tus sueños o, aún mejor, las acciones con las que te propones conseguirlos, no te impidan seguir con una vida rica y plena.

Y es verdad. Un corredor que pretenda correr un maratón tiene que estar firme y absolutamente convencido de que lo va a conseguir. Como premisa básica. Esa convicción es la que le va a permitir ponerse a trabajar para conseguirlo. Va a dedicarse a ello, a seguir un plan. Va a mejorar su forma física, va a entrenar su cuerpo para soportar más esfuerzo, para llevar cada vez un poquito más allá sus propios límites. Y va a ser constante, porque sabe que la meta del maratón le espera al final del camino, como Forrest estaba convencido de que Jenny era el amor de su vida y no podía ser de otra manera. Pero a pesar de los infortunios, de las ausencias e incluso los rechazos de la propia Jenny, Forrest vivió su vida de forma plena, sin que todo aquello le impidiera hacer otras cosas, experimentar, sentir, vivir en definitiva. Al maratoniano popular debe pasarle algo parecido: la carrera debe ser el objetivo, pero no debe convertirse en una obsesión. Está bien tener voluntad, pero tampoco hay que autoimponerse una férrea disciplina cuasimilitar. Hay que dejarse arrastrar, ponderar las circunstancias de cada momento, ser flexible dentro de lo posible. Hay que ser paciente. El maratón llegará, en su momento, cuando él quiera, cuando la conjunción de los astros se dé. Jenny finalmente llegó para Forrest, aunque no como él hubiera soñado, estoy seguro. Pero le dejó un hijo, Forrest, listo, uno de los más listos de su clase.

Así que, quién sabe cómo os llegará esa primera maratón a los que la estáis preparando… o a los que estáis pensando prepararla. Ojalá os salga tal y como la habéis soñado. Aunque puede que no. Pero estad convencidos de que sólo la fuerza de voluntad y la paciencia harán que esos 42.195 metros soñados se conviertan en realidad.

Y cuando la acabéis, no os olvidéis de soñar de nuevo. Y en cada nuevo reto recordad al idiota de Forrest, Forrest Gump.

Yo, por mi parte, como él, ya he bautizado a mi nuevo barco: Jenny XIII.

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2 comentarios en “La inevitable referencia a Forrest Gump

  1. Muy bonita entrada Carlos, si señor¡¡¡, yo de momento tengo aparcada la maraton pero algun dia espero completarla, antes hay que conseguir otras cosas para poder llegar a preparar esa maraton mas en forma, que ahora como estoy seria una pequeña locura y un ligero sin sentido. Mucha suerte con tu nueva andadura¡¡¡. A por ello¡¡¡.
    Un abrazo.

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