Los runners detestables

Hay días, como hoy, en los que apetece poco escribir. Después de la carnicería ocurrida en Francia esta semana cuesta sentarse a contar algo sobre estas intrascendencias nuestras del correr, como si nada hubiera pasado. Incluso, pensé si no sería mejor callar, dejar pasar en silencio esta semana, por respeto, porque toda esta burrada está ocurriendo aquí, a nuestro lado no en una aldea perdida de Afganistán (lo que no le quitaría gravedad), y ahora. Pero un detalle me ha hecho si no cambiar de opinión, sí decir algo, y es que al menos uno de los hermanos Kouachi, Cherif, era corredor. De hecho, pertenecía o había pertenecido a una célula islamista que llevaba el nombre del parque por el que corrían: Buttes-Chaumont.

Probablemente esto no quiera decir nada. No todos los corredores vamos a convertirnos en yihadistas asesinos, la población civil puede seguir durmiendo tranquila. Pero sí que me llevó a recordar una frase que Rafa “maratonman” escribió en un comentario en el blog de Gonzalo “sosakurunner” acerca de los sujetos que corremos: “por desgracia, el hecho de tener el mismo hobby no supone llevarnos todos bien“. Y es una verdad como un templo. Los estereotipos como “los runners somos más…“, “los runners somos mejores…” no dejan de ser eso: estereotipos, mentiras generalizadas para hacernos pensar que son verdad. Creo que ya lo dije, pero lo repito: los runners somos un colectivo muy grande y como en todo colectivo cada uno de sus miembros es de su padre y de su madre y hay de todo, como en botica; gente con la que te irías al fin del mundo y gente a la que no acompañarías ni a la vuelta de la esquina.

Aunque en una carrera todas nuestras diferencias, todo lo que nos separa, se difuminen y todos tengamos el mismo objetivo (¿acabar?) fuera de allí las coincidencias se acaban y habrá runners que no tengan ni un solo amigo corredor y corredores que estén rodeados de otros corredores todo el día, en función de sus propias afinidades personales.

Sólo hay que poner algunos ejemplos de runners famosos para darnos cuenta  de que no vamos a sentir como un igual a cualquier runner por el mero hecho de serlo, por mucho que nos empeñemos:

José María Aznar: ¿quién no se acuerda de la afición al running de este ex-presidente del que dicen que hacía miles a 3:15? Pues bien, media España le adoraba y la otra media le odiaba, por lo que imagino que entre los corredores fue objeto de amor y odio en la misma proporción.

José Luis Rodríguez Zapatero: parece que no tenía el espíritu competitivo de su predecesor, pero aun así es un runner que ha corrido, por ejemplo, la Media Maratón de Nueva York. Igual que al presidente Aznar, media España le odiaba y la otra media le admiraba… no hagáis mucho caso a la literalidad de los verbos, es seguro que no estoy atinado a la hora de encontrar el más apropiado, pero lo que quiero decir es que precisamente las mitades que les amaban u odiaban eran distintas en cada caso… más que distintas, opuestas, pienso.

Aznar, Zapatero, Cameron runners (fuente: internet)
Aznar, Zapatero, Cameron runners (fuente: internet)

Pero es que también corren, o corrían, los expresidentes George W. Bush, Nicolás Sarkozy, el  primer ministro de Reino Unido David Cameron, el exprimer ministro de Portugal José Socrates. Y me he referido a políticos porque son objeto de filias y fobias muy acusadas, pero podría poner más ejemplos de gente abominable (no es que quiera decir que todos los políticos sean abominables, aunque a veces lo piense) aficionada a esto del correr como el policía franquista conocido como “Billy el Niño“, acusado de torturas por la justicia argentina y amnistiado en España: un corredor popular que ha corrido hasta la maratón de Nueva York y con el que, perdónenme, no quiero que me identifiquen. Seguramente me deje en el tintero muchos otros ejemplos que seguramente sean mucho más ilustrativos, pero son estos los que se me han ocurrido para decir lo que podría haber dicho sencillamente: que en todos los sitios, cuecen habas.

Y para despedirme tengo pedir perdón por este post, por haber dedicado aunque sean unas letras a malnacidos como Cherif Kouachi por el lamentable hecho de que un día decidió ponerse unas zapatillas y salir a correr por el parque de su barrio en París, y prometo que a partir de ahora sólo hablaré de los otros, de la buena gente, de pesonas que merezcan la pena, de seres humanos que hagan honor a su nombre y nos devuelvan la esperanza para pensar que, efectivamente, los runners estamos hechos de otra pasta.

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5 comentarios en “Los runners detestables

    1. Luis quizá el tal Cherif era gente que corre, pero Pacheco es corredor, corredor… en términos de dedicación y participación en carreras. Pero me encantará leer tu criterio de clasificación ahora que, por fin, has vuelto ;). Mucho ánimo y a curarse, que es lo que importa.

  1. No pense que diera para tanto mi comentario,jajaja, pero asi es, quiza con muchos o la mayoria lo unico que haya en comun sea correr. Gran entrada mi buen Carlos.
    Un abrazo.

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