VII Carrera Liberty (2014): la crónica

El virus del post-marathon blues me ha estado atizando, pero bien, tras el maratón de Madrid. Sólo apelando a la disciplina he podido forzarme a salir a correr un par de días por semana durante el último mes, pero en ninguno de esos rodajes absolutamente cochineros he llegado siquiera a recorrer diez kilómetros, y siempre con malas sensaciones: sobre todo la de estar perdiendo la forma a pasos agigantados.

En esas, con menos ganas de trabajar que Mario Vaquerizo, el viernes coincidí con Don Pablo, el alma mater de “Correr Te Hace Libre“, y me comentó que uno de sus chavales no podía asistir a la Liberty, así que como le sobraba un dorsal para la carrera me lo ofreció. Y acepté. No hay nada que motive más a un runner que un dorsal, supongo. Además tenía buenos recuerdos de la edición del año pasado en la que conocí personalmente a gente tan estupenda como Rober, un deportista fantástico y mejor persona. Por la noche eché un vistazo a los resultados de aquella edición y vi que Rober y yo entramos juntos en 50 minutos cortos, así que el objetivo estaba claro: mejorar la marca del año anterior. Para mis adentros también quedaba un objetivo secundario: demostrar que el tan manido fenómeno de la supercompensación es tan real como los Reyes Magos; vamos que existe sólo en la imaginación de los inocentes.

El domingo, como el año anterior, amaneció algo fresco así que me demoré un poco en ir a dejar la ropa al ropero, para no quedarme pajarito vestido de romano. Vi que lo habían trasladado (el ropero) hasta las puertas del Palacio de los Deportes y que era más grande que el año anterior (el ropero). Mejor. También, que al lado (del ropero y/o del Palacio, indistintamente) habían ubicado las letrinas químicas para los corredores. Dejé la bolsa y me fui a calentar con los chicos. Por el camino me tropecé con el popular Shinichi Sasaki y su inseparable cámara de fotos. La verdad es que había mucha gente, no sé si más que el año pasado, pero al menos tanta como entonces (10.000 según la prensa). La mayoría vestían la camiseta oficial de la carrera que este año que tenía un diseño bastante original, más que la del año anterior a mi juicio. La verdad es que las camisetas de la marca 42K Running, aparte de las de las grandes marcas, son las que más me gustan, por calidad y por diseño (y que conste que no me pagan ni me llevo nada por decir esto): ya me gustó mucho la camiseta de la Carrera del Taller y esta me ha encantado (y creo que la que dan en la Carrera Norte-Sur también es de ellos).

Tras calentar fuimos hacia el arco de salida y cuando me iba a ir hacia el lateral para entrar por detrás del mogollón veo que todos tiran recto y se meten bajo el arco de salida donde ya están todos colocados. Es lo que tiene salir con presidiarios: son unos chungos. Pero como la mayoría de ellos tienen la espalda como dos armarios roperos (alguno de ellos se había hecho la Spartan Race el día anterior) pues tampoco nadie nos dijo nada, así que creo que ha sido la carrera en la que me he situado más cerca del arco de salida y eso que yo me fui unos metros para atrás porque me daba cosa estar tan adelante no fuera que me arrollaran en cuanto dieran la salida. Error: dieron la salida y todavía yo adelantaba gente (como para no jurar en arameo cuando te colocas en tu sitio con la cantidad de deslocados que hay).

De la carrera poco voy a hablar, los dos primeros kilómetros muy fuertes, a una media de 4 minutos el kilómetro y en cuanto nos plantamos en Castellana bajé un poco el ritmo y ya a piñón fijo toda la subida: a 4:25-4:30. La cuesta de los Sagrados Corazones me salió mejor de lo que pensaba, a 4:40, y de ahí a meta con las fuerzas que quedaban a un ritmo de  4:15-4:20  por Principe de Vergara. En Goya se trataba de no perder tiempo por lo que había que llegar con fuerzas y en cuanto tuve a la vista el marcador electrónico de meta metí un poco de ritmo para bajar de 44 minutos.

Liberty 2014
Correr te hace Libre en la Liberty 2014

Al final, 43:56 tiempo oficial (43:48 tiempo neto) y muy contento porque no bajaba de 44′ desde el año 2003 (por aquel entonces lo raro era correr por encima de 44′). Conclusión: bonita carrera, bien organizada, con un avituallamiento en carrera y otro al final, con un recorrido con el punto justo de sufrimiento y con una camiseta que al menos merece la pena (aparte de que se donan tres euros de cada inscripción para un equipo paralímpico de personas con discapacidad).

Conclusión personal, que si teniendo la sensación de volver a estar gordito (véase la foto adjunta: el de rojo de la derecha, al que se le nota el flotador bajo la camiseta es un servidor), sin ganas de entrenar y bajo de forma he corrido así…

Vamos, que yo no creo en supercompensaciones… pero haberlas, haylas.

 

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8 comentarios en “VII Carrera Liberty (2014): la crónica

  1. Ya me gustaria hacer ese carreron a mi que tambien tengo barriga. Felicidades por esa gran mejora de un año a otro y cuando hay tanta gente siempre se esta mal colocado.La supercompensacion se ve que existe.
    Un abrazo.

  2. Lo primero, que ganas de volver a leer una entrada de este grandioso blog. Carlos tus fans te echábamos de menos.
    Lo segundo, me he quedado con las ganas de correr este año, de correr a tu lado. Fue mi primera carrera ( después de la San Silvestre ) y encima con la suerte de ir con un maestro. Eres un crack y mi total admiración, lo sabes.
    Un abrazo enorme.

    1. Muchas gracias, Rober. Pero ya sabes que es ley evolutiva que el alumno sobrepase al maestro. Tú vas por ese camino, y yo me alegraré. No cambies, lucha. 🙂

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