IV Media Maratón Cervantina de Alcalá de Henares

En el año 2007 corrí la primera media maratón de Alcalá de Henares. Aquella edición fue única, se celebró en octubre y los organizadores debieron quedar tan escaldados (supongo que con la autoridad competente) como aquellos que organizaron el Millennium Marathon, tanto que jamás se volvió a celebrar. Fue la primera carrera que corrí después de saber que no había sacado la oposición aquel año, apenas unas horas después de haberme bajado de un avión procedente de Roma. Otra vez el running como terapia, como forma de aclarar la mente. Quizá por eso no tenga demasiados recuerdos de aquella carrera, de su trazado. Recuerdo que salimos del recinto ferial y que la meta estaba en la Plaza de Cervantes. El resto lo he olvidado. Puestos a desempolvar memorias Google me dice que participó Martín Fiz y que quedó tercero y Don Pablo, el alma máter de “Correr te hace Libre”, me cuenta de viva voz que también él la disputó. Y esta mañana, calentando todavía vi a un participante con la camiseta conmemorativa de aquel medio maratón de hace ya siete años y pienso que la mía debe andar guardada también en algún cajón por casa.

El tiempo pasó. Al año siguiente aprobé la oposición, pero ya no había media en Alcalá. Tampoco al año siguiente, ni al otro. No fue hasta la primavera del año 2011 cuando volvió a celebrarse la media maratón en Alcalá. La primavera en que nació Mateo. Desde entonces, organizada por el club A.J. Alkalá, tomó el nombre de Media Maratón Cervantina y se ha venido celebrando cada año, ininterrumpidamente, aunque yo no la había vuelto a correr, hasta este año cuando Don Pablo, alcalaíno de pro, me invitó a correrla con los chicos, y habiendo descartado la media de Zamora por logística familiar, no me lo pensé ni un segundo. Y en esta salida hemos vuelto a coincidir los dos en la media de Alcalá, pero no ya como extraños sino como funcionarios y compañeros, y si esta vez nos ha faltado Martín Fiz, al menos hemos fichado para el equipo a Ismael Martínez, nuestro corredor más carismático, y a su guía David Plaza Cervantes que con ese nombre hoy podríamos decir que corría en casa.

Y ya, hablando de lo que fue la carrera decir que el objetivo era entrenar el ritmo de maratón (5’/km) durante la primera de las dos vueltas del circuito y salir en la segunda a por todas con las fuerzas que quedasen. Uno de los chicos de Don Pablo, Héctor, me dijo que quería correrla también a ese ritmo y salimos juntos. Nos situamos a unos 30 metros de la pancarta de salida, encajonados en la calle Mayor, que pensé iba a ser una ratonera, pero supongo que es lo bueno del límite de 1.000 corredores de la carrera, que no hubo agobios en y apenas tardamos 30 segundos en cruzar por el arco de salida, lo que nos permitió, además, no tener que ir los primeros kilómetros recuperando el tiempo perdido.

Empezamos a correr y nuestro ritmo (4’40”) era más rápido que el previsto (5’00”), y aunque traté de frenarme no me salía ir tan lento. Es más, estaba muy cómodo rodando así. El caso es que sobre el kilómetro 2 nos encontramos una barrera de unos 4 o 5 corredores del equipo “Alkalá Trotters” que corren en paralelo ocupando de lado a lado la calle. Estoy tentado de rebasarles, pero llevan un ritmo constante que me va bien y me quedo detrás de ellos, a rueda. Un par de kilómetros más adelante pierdo a Héctor, que al final de la carrera, en meta, me contó que le dio un dolor en la espalda del que no se recuperó hasta el kilómetro 10 y aunque tiró fuerte la segunda vuelta ya no me vio.

Seguí a rueda de los chicos del “Alkalá Trotters” y sobre el kilómetro 7 me adelantan un par de corredores con camisetas de “Deportes Evolution” y uno reconoce que la que llevaba yo puesta era la del maratón de Barcelona del año pasado (decidí correr con ella en el último suspiro, sentirme maratoniano, manías de corredor viejuno) y me saluda, me cuenta que él también lo corrió. Van a un ritmo más vivo que nosotros y en unos pocos cientos de metros nos dejan atrás.

Llegamos al kilómetro 10 y voy muy entero. En el avituallamiento se me cae el teléfono y tengo que bajar el ritmo aunque sin parar de correr. Reinicio el cacharro y vuelvo a poner en marcha el Strava y la música. Estoy hasta la coronilla de correr con el teléfono, qué ganas tengo de ahorrar y comprarme un Garmin o un Suunto o un cachivache de esos que lleváis algunos, aunque como me acompañaba también mi incombustible Casio de hace 15 años, seguí marcando los parciales y no perdí mis referencias en ningún momento porque la verdad es que los kilómetros estaban bien marcados en el suelo y los cartelones que los indicaban en la acera se veían perfectamente.

A partir del 11 la cuestión era aguantar o tirar hasta ver dónde llegaba, pero como los “Alkalá Trotters” mantenían el ritmo seguí con ellos hasta el 13 que vi que el grupo empezaba a dividirse, unos quedaron descolgados y dos de ellos se fueron por delante, así que me pegué a los que se iban y seguí su estela calculo que un kilómetro más, hasta el avituallamiento del 14, ahí les rebasé y los perdí. Estuve ya haciendo mi carrera solo, en tierra de nadie, desde entonces. Sobre el 16 uno de los dos ‘Trotter’ me pasó a toda velocidad (además era uno de los que gustaba recortar por las aceras). Pero se le acabó el combustible como a unos 60-70 metros por delante de mí, y se quedó en todo momento a la vista. Así que pensé en mantenerle ahí hasta el último kilómetro para tratar de alcanzarle entonces.

Entrando en meta con Mateo
Entrando en meta con Mateo. Fuente: instagram @cmansog

Sobre el 19 alcancé a los dos chicos de Deportes Evolution, uno se iba quedando y el que había corrido Barcelona trataba de tirar de él, les volví a saludar y a lo mío, tratando de ir pendiente del suelo porque pasábamos por la zona empedrada de la calle Mayor y la perspectiva de torcerse el tobillo por no andar atento no es un pensamiento agradable. Por cierto, llevaba mis Adidas Glide Boost 6 y la verdad es que se portaron muy bien, terminé muy contento de su rendimiento. A la llegada a la plaza Cervantes pico el kilómetro 20 y todavía queda un kilómetro de callejeo extra para completar la distancia. Trato de que no se me vaya el Trotter. Pasamos por delante de la impresionante fachada de la Universidad Cisneriana y desembocamos de nuevo en la plaza por otra calle. En la acera veo a Cristina, mi mujer, y a mi hijo Mateo, me paro a darles un beso y le digo a mi mujer que me acerque al niño por el otro lado de la plaza para entrar con él en meta. Ya paso del ‘trotter’ y de tiempos y de todo. Sólo quiero entrar con mi hijo. Corro despacito hasta el otro lado, le espero y le agarro de la mano. Apenas quedan 60-70 metros. Al principio va con una sonrisa de oreja a oreja, corriendo y con la lengua fuera, pero a los 40 o 50 metros ya empieza a estar harto y me mira como diciendo a dónde demonios vamos, jajaja. Entramos andando bajo el arco de meta cuando el reloj oficial marca 1 hora, 39 minutos y 8 segundos.

Conclusión. Magnífica carrera, mucho más llana que Getafe, probablemente la media más llana que haya corrido jamás. Magnífico día para correr: sol pero con temperaturas no muy altas. Los puntos más negativos quizá sean la zona de la calle Ávila, en la que hay que compartir uno de los dos carriles con coches (en la segunda vuelta sobre todo se notó mucho el olor a tubo de escape) y el adoquín de la calle Mayor. Una media para tener en cuenta de ahora en adelante.

Reflexión personal: parece que los entrenos van dando sus frutos. Esta es la carrera que yo había soñado en Getafe, lo que pasa es que el cuerpo entonces no estaba preparado y sufrí lo que no estaba escrito y me frustré por no haber bajado entonces de 1:40′. No había para más. Hoy, por el contrario, sin sufrir, reteniéndome en los primeros kilómetros, he bajado sobradamente de 1:39′ en tiempo neto con parada para saludar a la familia incluída y entrando a paso de niño de 3 años en meta. Enorme inyección de moral a cuatro semanas de terminar la preparación del maratón. Parece que las cosas van como debieran. Veremos qué pasa el 27 de abril. Salvo sorpresas de última hora no me volveré a colocar ningún dorsal hasta ese día. La semana que viene trataré de hacer una súper tirada larga y a partir de entonces bajar el pistón para llegar a la salida del Mapoma con hambre de kilómetros.

PD: Dar las gracias y pedir perdón al grupito de “Alkalá Trotters” con los que coincidí por haber ido con ellos “chupando rueda” durante tantos kilómetros, espero que todos hayáis conseguido vuestros objetivos.

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8 comentarios en “IV Media Maratón Cervantina de Alcalá de Henares

  1. Subidon el poder acabar de la mano del peque. Que ganas de hacerlo con los míos, es algo que siempre pienso.
    P.D.: Vas muy bien maestro, el día 27 lo vas a disfrutar de lo lindo.

  2. Felicidades¡¡¡, salio marca personal supongo,no???, que maravilla estar en ese estado de forma, sintiendo que vas a mas y a solo 4 semanas de mapoma, pinta la cosa muy bien.

    1. Jajajaja. Noooo. Mi MMP es de hace muchos años cuando jugueteaba con la idea de bajar de 1:30. Pero el 1:39 del domingo me ha sabido incluso mejor. Aúpa, vamos a por Mapoma!!! 🙂

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