Para Don Pablo: cosas que ya sabes

Don Pablo, la vida es una carrera de fondo, de esas a las que usted y yo les tenemos tanto respeto. Y esas carreras, usted ya lo sabe, al final las corremos solos. Esas carreras, Don Pablo, unos las empiezan antes y otros después… esas carreras unos las terminan antes y otros después. Esas carreras, esa carrera que llamamos vida, es un bucle interminable e infinito, y ha sido así desde el comienzo de los tiempos, y siempre lo será.

¿Pero lo bonito que es, Don Pablo, correrla haciéndose acompañar de buena gente? Aun sabiendo que la compañía será sólo por un rato, buena gente que viene y va. Maestros. Compañeros. Aprendices. Gente como sus chicos que corren para hacerse libres. Usted les pone un banderín de enganche y ellos vienen y van a lo largo de los años. Y la compañía hincha el corazón de gozo, y las ausencias dejan huecos incómodos. Pero es sólo la vida, Don Pablo, sólo la carrera, y no nosotros, la que marca el momento de parar… y lo que podemos ver como abandono bien pudiera no ser tal, bien pudiera ser la meta para el que nos deja. ¿Qué sabremos nosotros de la meta si todavía no hemos llegado ni a intuirla?

Don Pablo, ni usted ni yo habremos de perpetuarnos tampoco en esta esquizofrénica y fascinante carrera, y los mismos caminos que transitamos y que hoy nos cruzan y nos permiten compartir unos kilómetros en compañía, un día nos separarán. Tan cierto como que mañana volverá a salir el sol y aunque esté nublado usted y yo, Don Pablo, sabremos que está ahí, agazapado detrás de las nubes.

Don Pablo, hoy siento mucho, ¡lo siento mucho!, que haya una persona menos en esta carrera de locos que llamamos vida. Y no una persona más, sino la primera persona, la que le vio nacer y le arrastró a esta carrera sin piedad, la que le enseñó a correr y a levantarse después de una caída. Hoy, Don Pablo, el dolor del corazón seguro que se le anuda en la garganta y sus ojos probablemente no puedan fijar la vista a través de una cortina de agua que parece manar de las entrañas. Hoy el hueco de esa persona que le ha acompañado hasta este punto del trazado, que le ha marcado el ritmo, será muy difícil de llenar.

Pero mañana, Don Pablo, cuando vuelva a salir el sol, y se vea corriendo acompañado de tantos y tantos otros a los que usted les hace falta, recordará (si es que le hace falta) que esta carrera no se detiene aunque los abandonos sean muchos, que los que se quedan corren hasta el final y que es en el momento de llegar a meta cuando los brazos tienen que alzarse y señalar hacia arriba, y su rostro mirar a ese inmenso Cielo para que la sonrisa y el beso lanzados al aire sepan encontrar a sus destinatarios.

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4 comentarios en “Para Don Pablo: cosas que ya sabes

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