La Peineta, ¿estadio olímpico?

Bueno, pues no ha podido ser y Madrid tampoco se convertirá en sede olímpica el año 2020. A la tercera no fue la vencida.

Me fastidia porque Madrid es mi ciudad y porque mis orígenes correriles están muy vinculados al estadio “olímpico”. Porque yo, señores, ¡soy de San Blas! Y la Peineta lleva en mi barrio tanto tiempo que ya es todo un icono del distrito, como el depósito de agua de García Noblejas. No es por nada, pero si ya parece una eternidad que yo empezara a correr en 1999, pensar que el estadio ya llevaba construido cinco años…

En mi caso, fue incluso antes de 1999 cuando tuve mi primer contacto con el estadio, la tarde que me acerqué por allí a ver un concierto de Bruce Springsteen… pero a lo que llamaban la “grada del cardo”, donde se veían los conciertos por la patilla. Supongo que todos conocéis el estadio, con su famosa y única grada que dicen se asemeja en su forma a una peineta. Pues la pista de atletismo está excavada abajo y el resto es abierto. Por esa misma razón, los que no queríamos perdernos a Springsteen pero no estábamos dispuestos a pagar un pastizal por la entrada y conocíamos la zona, bordeábamos la grada hasta el lateral y nos quedábamos viendo el concierto tan ricamente y de gratis. Por cierto, muy bueno el Springsteen.

La Peineta
La Peineta, el día de su tercera decepción

Más adelante, cuando me hice corredor y el parque de El Paraíso se me quedó pequeño, comencé mi aventura expansionista para ampliar mi habitat y me dije “voy a correr por detrás de la Peineta”. Yo entonces no lo sabía pero la parte de atrás del estadio, hasta la M-40, estaba plagada de senderos que eran la gloria para un runner de ciudad: piso de tierra, mucha naturaleza y cero coches. Casi nada. En honor a la verdad hay que admitir que eso de la naturaleza también tenía sus inconvenientes… en forma de cardos (de algún lado tenía que sacar el nombre la grada); y lo más negativo que recuerdo fue cuando tuve precisamente allí el encuentro más desagradable con el mundo animal de toda mi vida, concretamente con unos perros asilvestrados, tres, que dormitaban tranquilamente a la sombra de una vieja caseta del Canal de Isabel II hasta que llegué yo con mi trote cochinero y a uno de ellos, en concreto, no debió hacerle mucha gracia porque no contento con ladrar como los otros dos me tiró un tarascazo que menos mal que sólo alcanzó a la camiseta que llevaba enrollada en la mano. Agacharse inmediatamente a agarrar un pedrolo solventó el contencioso que nos enfrentaba. Durante mucho tiempo después cuando pasaba corriendo por allí siempre llevaba una piedra en la mano.

Más o menos en 2002 me enteré de que había un gimnasio dentro del estadio y me apunté, más que nada por utilizar la pista de atletismo para mis entrenamientos de series (que aquel año me dio por hacer): 4×2.000 con recuperaciones de 90″ a ritmo de 4’/km. siempre en progresión. Reconozco correr en pista fue una experiencia genial… y muy dura. Me ponía el Casio para que me fuera marcando el tiempo de paso cada 200 metros y a punto estaba de echar los higadillos. También me sirvió para conocer a más runners que iban al gimnasio y, lo que es la vida, uno de ellos, Curto, era ya funcionario y no sólo yo también me hice funcionario siete años después (porque por aquel entonces ni se me pasaba por la cabeza), sino que pidió el traslado a Zamora y yo me casé con una zamorana, así que todavía hoy seguimos corriendo juntos cuando subimos a Zamora con la familia.

Lo malo de la Peineta era que muchas veces ocupaban la pista cuando querías entrenar: si no entrenaba el Rayo Vallecano estaban los aspirantes a policía haciendo las pruebas físicas o estaban montando el escenario para un concierto. Y tener pensado hacer unas series y tenerlas que cambiar por algo a cubierto no me gustaba un pelo porque además al gimnasio sólo iba para correr en la pista y las máquinas y las pesas no me interesaban en lo más mínimo. Hoy siguen sin hacerlo.

En 2004, o por ahí, acabaron por cerrar definitivamente el estadio y con él el gimnasio, y con él el acceso a la pista. Y empezaron a construir el centro acuático y los senderos por detrás de la Peineta se llenaron de camiones y hormigoneras. Yo emigré y dejé el barrio. La Peineta pasó a ser un recuerdo más de mi experiencia como corredor y como espectador, porque también vi el último meeting de atletismo que se celebró allí. Pero como “la vida va y viene y que no se detiene y qué se yo”, que decía el moñas de Alejandro Sanz; mis padres siguen viviendo en San Blas, y mi mujer y yo mismo llegamos a vivir dos años allí entre 2009 y 2011. Por eso sigo corriendo por San Blas y continúo viéndola a veces cuando entreno, aunque ya no me he aventurado a darle la vuelta porque parece estar vallada por completo, y tan sólo corro por el carril bici que pasa por delante y va paralelo a la carretera nueva que han abierto entre el centro acuático y las cocheras del metro.

Después de la negativa de hoy del COI, la tercera consecutiva, a que Madrid organice unos Juegos (que no unas olimpiadas) ya no sé si la Peineta cumplirá el sueño para el que fue construida porque hablamos de un estadio que tiene veinte años y necesitará algo más que un lavado de cara si quiere seguir teniendo posibilidades como centro neurálgico de unos Juegos Olímpicos.

Así que cada vez se me antoja más complicado que Mateo, mi hijo, y yo nos sentemos juntos algún día a ver los Juegos, quién sabe si delante de la tele o en el propio estadio, y le pase la mano por el hombro y le diga, como buen brasas: “mira, hijo, por ahí corría tu padre cuando era joven”.

Pero, al menos, si uno no va a tener la oportunidad de poder contarle batallitas a su propio hijo siempre le quedará el desprevenido lector de un blog. 😉

Gotcha!

#Madrid2024 XD

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9 comentarios en “La Peineta, ¿estadio olímpico?

  1. Buenísimo. Yo sólo he ido dos veces, la culpa es de Metallica y no esta mal. Yo sí que tenía ganas de que nos dieran los juegos, quería ir con mis hijos a ver el basket e ir al estadio a ver atletismo pero bueno.
    20 años ya?…..estas cosas me hacen pensar lo viejo que es uno ya….jejeje.
    P.D.: gracias por estos pedacitos que nos das.

  2. yo también soy de San Blas, aunque no viva allí, tengo a mi familia aún muy cerca de la peineta, nunca me gustó su forma la verdad y esperaba su transformación con una olimpiada, por cierto, no iba a ser el nuevo estadio del Atlético de Madrid?

    1. Hola, vecina. Yo tampoco vivo ahora allí, pero es nuestro barrio. Creo que lo de estadio del Atleti era para 2015 y pasados los juegos perdería la pista de atletismo. Algo así.

  3. Muy buena entrada, yo recuerdo ver ese estadio hace años, cuando viajaba a Zaragoza en tren, lo veía a lo lejos y me preguntaba qué era, años después cuando vivía en Madrid me enteré que era pero nunca me acerqué a él.
    Lo de los perros es justamente el miedo que yo tengo cuando voy solo por los campos de aquí, hay muchos perros por ahí sueltos y al igual que tú, en cuanto veo uno cojo una piedra sin dudarlo, por suerte hasta ahora no he tenido que lanzar ninguna

    1. Gracias Antonio. Lo de los perros es para escribir un post sólo para ellos, dejarlos sueltos parece algo común a todo este país. A veces pienso que la gente está loca. :/

      No sabía que habías vivido en Madrid. 🙂

      1. Pues sí, estuve destinado allí desde mediados del 99 a octubre del 2001, vivía en Madrid capital, zona Argüelles ……… qué tiempos! me vine aquí a Lanzarote y no pienso volver 😉

  4. Lo que no es de recibo es que queramos tener unos juegos olímpicos y no tengamos un miserable estadio en condiciones para atletismo, con el que empezar a organizar pruebas con categoría para demostrar capacidad de preparar algo decente en atletismo.
    Si a eso le sumamos que el nivel de inversión en deportes del ayuntamiento y la comunidad va a describir una línea con asíntota a 0, pues apaga y vámonos.
    Por cierto, es una vergüenza la falta de visión en las inversiones que se han hecho en Madrid en materia deportiva.

    1. Completamente de acuerdo. Curiosamente fue tras el traspaso del estadio, de la Comunidad al Ayuntamiento, cuando se produjo su cierre total (y así sigue, desde 2004), por no hablar del cierre del Vallehermoso… suma y sigue. Eso sí, el café de Madrid en vez de estimulante es very relaxing. Y no se les cae la cara de vergüenza.

      Gracias por comentar, Juan.

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