Gordito Runner

Hay una cosa que me ha acompañado siempre, tanto en mi vida “a.R.” como “d.R.” (antes del running, después del running): mi tripita. Y, como dice Leo Harlem, la llamo tripita porque es mía, que si fuera de otro diría: “¡vas a reventar!”. Vamos, que si no fuera porque es de mal gusto, y tuviera depilados los pelos ombligo, hasta os pondría una foto para ilustrar esta entrada.


Pues sí, siempre me he conocido con tripita y mira que llevo haciendo deporte desde los 9 años. Nunca, ni en mis épocas de estar más flacucho, he sabido qué es eso de un vientre plano y de la “tableta de chocolate” (el famoso six-pack) ni hablemos. Tampoco os voy a engañar diciendo que no me lo explico, que si un tío como yo, deportista, activo… o excusas de ese tipo. No. Yo tengo mi barriguita porque tengo un “saque” de importancia. A mí la experiencia gastronómica que más me gusta es la que está basada más en la cantidad que en la calidad. Una comida sin postre me parece un timo, unas vacaciones sin buffet libre una estafa, una barbacoa sin panceta una broma y un brownie sin helado de vainilla y chocolate fundido la degeneración más absoluta del ser humano. Me gusta comer y me gusta la cerveza.

No creáis, que de pequeño ya apuntaba maneras y mi plato favorito eran las patatas fritas con huevos. Ahora soy mayor y ya no tengo un plato favorito, no… ¡ahora tengo un top 10! Y entre ellos no figuran las acelgas al vapor (que si me las dan, las como, a ver si me entiendes…).

Lo de tener tripita y encima ser corredor da muy mal rollo porque no sales bien en las fotos (y eso que cuando van a disparar metes la tripa y te muerdes los carrillos por dentro como Mario Vaquerizo). Lo peor es cuando te la enseñan porque tus ojos instintivamente siempre van a las lorzas y piensas, ”¿pero esto lo va a ver la gente?”. Te entran unas ganas incontenibles de escapar corriendo con la foto y prenderle fuego para hacerla desaparecer, pero claro, como ahora todo es digital seguro que tienen copias hasta los de Wikileaks, así que respiras hondo y te juras a ti mismo: “el año que viene adelgazo porque esto no puede ser”.

Contrariamente a lo que se pueda pensar yo no empecé a correr para perder peso, creo que ya lo he contado. Es más, de ser así, después de catorce años dándole a la zapatilla ya tenía que haber caído en la cuenta de que si sigo teniendo tanta barriga o más que cuando empecé es porque el método no funciona y, soy duro de mollera, pero imagino que ya lo habría abandonado por otro deporte, otra dieta milagro o cualquier crema de esas que te venden en las farmacias y prometen vientres firmes sin esfuerzo (¡jajajajajajajajaja!).

Claro, que para un gordo el running también tiene sus ventajas, como esa fase tan famosa como es la “carga de hidratos” que se hace justo antes de un maratón y que, básicamente, consiste en ponerse ciego a espaguetis, pizza, pan y patatas. Es lo que hay que hacer para garantizarnos tener llenos los depósitos de glucógeno… claro que, lo que quizá no sea tan ortodoxo es extender la fase en el tiempo a la voz de “mejor que sobre que no que falte”.

Lo que está claro es que si quieres bajar marcas (y salir bien en las fotos), tienes que bajar de peso y eso lo he vivido yo en primera persona del singular por activa y por pasiva: las únicas veces que he bajado de 3 horas y media en maratón han sido cuando he estado finito… y las veces que me he lesionado o he corrido en cuatro horas han coincidido con períodos de sobrepeso, sobrealimentación y, por qué no decirlo, sobrasada.

En el momento actual de juntar estas letras, mi estado de forma (vacacional) es: gordito de ligera papada con riesgo elevado de agravamiento por ingesta masiva de cerveza y patatas fritas. Pero bueno, como mi próximo objetivo maratoniano no será hasta primavera creo que tengo tiempo, ¡pero que sepáis que el año que viene adelgazo porque esto no puede ser!

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4 comentarios en “Gordito Runner

  1. No me hagas eso, no pierdas la barriga, es algo que nos une. Somo corredores con fondo, con fondo para comer digo. Carlos esa gente chupaos o con tableta, pasan mucha hambre o son muy asquerositos para comer.
    Yo ya con 40 estoy para disfrutar corriendo y disfrutar de los manjares culinarios.
    P.D.: al final encuentro a alguien que me entienda….una comida sin postre, no es comida.

    1. Yo soy como un ascensor, Rober. Bajaré de peso para la maratón (dentro de un orden) y luego 8 meses ee despiporre!!! XD
      Ánimo en tu recuperación y a por la cuesta de Somo!

  2. La de veces que me han comentado que con lo que corro aún siga teniendo barriga ……. pero es que el correr me da hambre y como más, no puedo estar a base de ensaladas y pechuga de pollo 🙂
    Yo no soy de postres, pero me ventilo una barra de pan cada día …….. sin nada dentro, acompañando a la comida ……. ¿es grave doctor? 🙂
    Lo que sí que he conseguido es NO engordar, yo sí llegué a esto del correr para bajar peso, llevaba varios meses con una dietista y tras perder 20kg llegó el momento de correr porque ya no bajaba de peso ……….. ahí sigo 2 años después, intentando bajar la grasa, que no el peso 🙂

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