Correr es de cobardes

Aunque ya apenas me acuerdo, hubo un tiempo en el que yo también fui un adolescente con todo lo que esa etapa de la vida conlleva, para bien y para mal: todo se magnifica, el victimismo es el pan nuestro de cada día y se radicalizan tanto las situaciones que o nos parece todo blanco o nos parece todo negro, sin que sepamos distinguir la enorme variedad de matices intermedios. Por otro lado, los aspectos “importantes” en la vida, lo que nos importa, se ven también reducidos… prácticamente sólo pensamos en una cosa: ligar. El caso es que eso de ligar no era de por sí fácil, y por añadidura yo era un adolescente del móntón y, para más inri, de tamaño de bolsillo, vamos, que no era competencia para los altos, grandes y fuertes por lo que estaba claro que no iba a ligar con la “jefa de las animadoras”. Hasta ahí, cristalino, uno conoce hasta dónde puede llegar. Pero para mi desgracia, a mí las que me gustaban eran las guapas (y me siguen gustando, por eso me casé con una). En conclusión: que si no vas a poder conseguir a las chicas que te gustan, pues dedícate a otra cosa. Y yo creo que me dediqué razonablemente bien: jugué al fútbol (mal), al baloncesto (peor), al Spectrum (desastre total), a beber unos “litros” con los colegas de vez en cuando, y a bailar hasta reventar el “Live is Life” de Opus en la disco. Y con aquello de las chicas guapas pues no había más remedio que quedarse en una esquina observándolas discretamente, convencido que jamás se fijarían en ti. Es decir: una vida bajo control que yo, que soy más de constantes que de variables, es a lo que siempre he tendido.

Los cuatro magníficos
Marisa, Raúl, un servidor y Chema

El problema surge cuando esas “variables” que uno no puede controlar aparecen en tu vida. O dicho de otra manera: aparecen chicas que se fijan en ti y que tú ni has reparado en ellas. Yo no es que tuviera muchas admiradoras, creo que he dejado claro que no era Rob Lowe, aunque alguna sí que hubo. Pero (siempre hay un pero) no es que fueran chicas normales, no… ¡es que eran feas con avaricia! Y debe ser que las feas son más echadas pa’lante, tanto que, si alguno ha visto “Atracción Fatal”, sabrá de lo que hablo: me seguían, me llamaban por teléfono, me paraban por los pasillos para decirme aquello de “¿sabes que le gustas a una amiga mía?”; y hasta me insultaban. Vamos, que al lado de bullying en el diccionario aparecía su foto… salvo por el pequeño detalle de que a mediados de los 80 eso del bullying no existía.

Y yo es que, además, era muy pavo. Aquella situación era para haberse plantado, coger el toro (o las vacas) por los cuernos  y haberles dicho a aquellas chicas lo de “¡contigo no, bicho!” y todo se hubiera acabado al momento. Pero como siempre he evitado la confrontación, no entraba en mis planes la idea de enfrentarme a ellas, ni crearles un trauma psicológico (por aquello del rechazo, la poca autoestima, que a mí tampoco me gustaría que me pasara y todas esas mierdas), porque en el fondo todos sabemos en dónde estamos en lo que a “guapura” se refiere.

Pero bueno, el tiempo todo lo cura, los cursos acaban y las personas igual que aparecen, desaparecen de tu vida. Estas chicas desaparecieron, se echarían novio, cambiarían de insti o quizá fui yo el que me fui. No lo sé, ni me importa. De hecho me había olvidado completamente de todo aquello hasta hace unos días cuando unos comentarios en un foro de ex alumnos del instituto sacó a flote el recuerdo.

Lo único que lamento es no haber sido corredor en aquella época, ¡ay, si yo hubiera sido corredor! Entonces, en vez de soportar a aquellas chicas y sus tonterías de adolescente, siempre hubiera podido salir corriendo al verlas venir con la excusa de salir a entrenar…

Porque todos lo sabemos, y estamos hartos de oírlo… correr es de cobardes.

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8 comentarios en “Correr es de cobardes

  1. Yo tampoco era corredor, pero lo que sí que hacía en aquella época era coger la Orbea Sierra Nevada de mi padre y todos TODOS los días hacía 30-40km, me daba igual que hiciera frío, calor, viento, lluvia (algunas broncas cayeron ……) así pasé la etapa dorada entre los 13-14 a los 16, luego los kms se redujeron por el insti y vino “la mili” (con 18 añitos) ……….. aparqué la bici y muchos años después comencé a correr 🙂

    Hace poco también quisieron meterme en un grupo de facebook de antiguos compañeros del colegio con los que no he tenido contacto en más de 25 años ……. dejemos las cosas en el pasado 😉

    1. La “etapa dorada”! Qué buena definición 🙂 Y tienes toda la razón, hay que dejar las cosas del pasado en el pasado y dedicarnos al ahora y a lo nuestro 🙂

      Gracias por pasar por aquí, Antonio. Me quedo tonto con tus entrenos y con tu isla. Yo las dos veces que he ido no he sabido más que correr por el carril bici que hay paralelo a la pista del aeropuerto. Si vuelvo algún día te busco y me enseñas rutas… y también eso del geocaching que me está picando el gusanillo 🙂

  2. Uyyy uyyy uyyy en qué terrenos del recuerdo te has metido! En los que todos esquivamos! Las peores épocas de mi vida y me imagino que de muchos! Yo era feucha feucha, no es que ahora me considere guapa guapa, pero no se me acercaban ni los perros. Mi autoestima cayó en picada con el paso de los años… por suerte un día me mudé a España y los benditos españoles la levantaron! De echo, digo esto y me pregunto “para qué cuernos he vuelto??”. jajaja.. Muy bueno tu relato. Me ha encantado!!! Escribes bien y está bueno leerte aunque no tenga que ver precisamente con correr!!! Sigue! Esperamos el próximo post!!!

    1. Gracias, Luján. A lo mejor debería dejar de decir que mi blog es de running cuando más parece un espacio donde recoger mis memorias… Esta semana el tema running estaba agarrado por los pelos y eso tiene que cambiar. La semana que viene habrá que hablar de entrenos, zapatillas, sudor y esfuerzo! 😉

      PD: tú sí que escribes bien! 🙂

  3. Yo era un niño gordito. Supongo que por eso un día me dije que tenía que hacer algo para bajar de peso. Jugaba al baloncesto pero no era suficiente. Así empecé a correr, de jogger, nada de carreras, nada de entrenamiento serio, estaba feliz con mis 40 minutillos tres veces por semana. Corrí con walkman, con discman, etc. Desde los 16-17 años hasta hoy.

    1. Quién lo diría, Gonzalo. No tienes publicado nada de tus inicios? Yo con 40 minutillos tres veces por semana me doy con un canto en los dientes hasta hoy día! 😉

  4. Bien Carlos, aquí de esquivar temas nada. Lo de ser bajitos, tenia su aquel y si encima uno le gustaba la música vamos a decir diferente y vestir algo raro….
    …….aunque el tema running tengas que meterlo a calzador, esta bien de vez en cuando ver lo que nos rodea.
    Por cierto tu también bailaste a MC Hammer……jejeje.

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