¡Pero cómo puedes estar tan tonto, tío!

Hay quien dice que correr es aburrido. Y hay gente que argumenta que no lo es: que te acompañan tus pensamientos, el trino de los pájaros, el olor de la campiña. Y es verdad, te acompañan y eso… pero cuando llevas corriendo un tiempo y, seamos serios, solemos correr por los mismos sitios; pues como que ya hasta conocemos por su nombre a todos los pájaros que trinan, hemos olido la campiña a todas horas y en todas las estaciones y nuestros pensamientos se suceden sin conexión alguna y pasan del vuelo de una mariposa al examen que vas a hacer al día siguiente, pasando por el bocata de Nocilla que te meterías entre pecho y espalda.

¿Mi opinión? Que sí, que todo eso de los trinos está muy bien y yo sigo disfrutando con ello, pero, además, nunca viene mal un poquito de música porque, en mi caso, la música y yo hemos tenido una bonita relación desde siempre. Sin ir más lejos, mi memoria viene a ser algo así como… musical. Quiero decir que los recuerdos de momentos concretos de mi vida son canciones. Por ejemplo: el verano de 1985 es  “A View To a Kill” de Duran Duran sentado en un banco de la Plaza de España; el de 1986 son Wax y su “Right Between The Eyes” en un bar de copas de Miraflores de la Sierra; el de 1987 el “Pump Up The Volume” de M/A/R/R/S en la discoteca Scaler de José del Hierro y, así seguiría hasta la actualidad… y no es coña.

Por eso, cuando empecé a correr, muy pronto sentí la necesidad de acabar con los trinos y llevar la música conmigo y, en 1999, vive Dios que no era cosa fácil. El Walkman, para empezar, se había quedado obsoleto y era un poco tocho, la verdad. La única alternativa que ofrecía el mercado era el Discman, y después de ver correr con él a un runner con el que me cruzaba todos los días en el parque de “El Paraíso” (que lo llevaba siempre como una bandeja: lo  sujetaba con dos dedos, tratando de mantenerlo en posición horizontal a la altura de su pecho, imagino que para evitar los saltos del lector) lo descarté pronto. Así que le tomé prestado a mi padre un transistor de radio de bolsillo y unos auriculares. Y bueno, la experiencia no estuvo mal aunque yo no soy mucho de radio porque me mata tener que escuchar la publicidad. Lo peor era que en cuanto rompía a sudar, a cada poco se me caía un auricular y estar todo el rato corriendo y colocándote el pinganillo en la oreja era un poco coñazo. Así que tampoco me convenció el experimento y decidí esperar a que avanzara un poco la tecnología.

En 2001 se inventó el iPod y en 2004 conseguí el dinero suficiente para comprarme uno de aquellos blanquitos y la cosa cambió como de la noche al día. Sustituí el auricular de origen por uno de esos que se enganchan a las orejas por detrás, metí toda mi colección musical en aquel cacharro y a correr. Después vinieron el iPod Nano, mucho más, como dicen ahora, “ponible”; y finalmente un iPod Shuffle de esos de pinza que ya era el no va más en cuestión de comodidad. Comodidad que perdí en cuanto un iPhone 3GS llegó a mis manos pero, a cambio, con él tuve ya no sólo música sino también, GPS y aplicaciones para correr que supongo que a muchos nos han cambiado la vida en cuestión de control de kilometraje (y eso daría ya para otro post).

Desde entonces, la música me ha acompañado en todas mis salidas y no hay nada que me fastidie más cuando salgo a correr que se me olviden los auriculares y al final no tenga más remedio que conformarme con escuchar el trino de los pájaros (y los ruidos de las obras, y el tráfico, y a ciertas mamás berreando a sus Jennifers para que suban a casa…) y, por si fuera poco, que tampoco pueda librarme del martillear de mis pensamientos que no hacen más que repetir: “¡pero cómo puedes estar tan tonto, tío!”.

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8 comentarios en “¡Pero cómo puedes estar tan tonto, tío!

  1. Uffff, tocaste mi fibra, sin música no soy nada. Y sin música he salido a correr alguna vez, he de decir que por fallos en el cacharro, y no ha sido igual. Correr y escuchar música son una, marca mi ritmo y me da ese plus de energía que siempre me falta.

  2. Hoy corrí casi 12k sin música porque se le acabó la batería… y no hice más que echar espuma por la boca! Cuando corres tus pensamientos van a mil, de echo si sucede algo a tu alrededor tardas en darte cuenta, en reaccionar. Es cierto lo que dices!!! me encanta leerte!

  3. Cierto lo de Marrs en escaler. Li clavas. Acto seguido petshopboys y su what have i done to deserve this. En fin. Todavía lo siento dentro como tu primer amor. Si comparo esos días mágicos de flequillo y camisa tecno y donde me encuentro ahora y como, ..solo puedo dar paso casi a las lágrimas..

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