Los estudiantes, 1987 y la velocidad

El 26 de abril de 1987 el venezolano José Ángel “el Caballo” Zapata ganó el maratón de Madrid. Unos meses antes, el 23 de enero de ese mismo año, yo descubrí que no estaba dotado para la velocidad en, hasta la fecha, mi única experiencia vital como sprinter.

En aquella época todavía era yo un maratoniano en potencia (faceta que descubrí tardíamente… en concreto doce años más tarde) con carnet de la pista de atletismo del polideportivo de la Concepción adonde no iba a correr pero a la vez dispuesto a salir a la carrera detrás de mi colega Paquito cuando éste, con muy mala baba, afirmaba que Belinda Carlisle (mi Belinda) tenía la misma mandíbula que Zuviría.

Tampoco creo que me importara saber si iba a ser bueno al sprint, en maratones, en diezmiles o en absolutamente ninguna distancia. Es más, la única diversión que le veía, junto con Paco, a esto de la carrera era poder pasar a nuestra compañera Esther Britos a toda leche, cada uno por un lado, haciendo “ñiaum” con la boca como si fuéramos un fórmula uno los días que la profesora de gimnasia nos sacaba a correr al patio.

Pero aquel día fue distinto. Aquel día de enero se celebró, en un Madrid helado, una masiva manifestación de estudiantes. Y allí nos plantamos Raúl “el Marciano”, Chema “Milikito”, Juan Carlos “Juanqui”, Paquito y yo. Tampoco esperábamos nada de la huelga, no éramos tan ilusos como para creer que el ministro Maravall (“¡con este ministro, vamos de culo!”) iba a suprimir la Selectividad, pero la perspectiva de un día de fiesta tampoco nos parecía tan mala. Además ya habíamos estado en las de diciembre y, qué leches, nos lo habíamos pasado muy bien.

El caso es que llegados a Cibeles ya vimos que aquello tenía otra pinta y que no era precisamente la de acabar bien. Arriba en Alcalá ya se veía movida: la “madera” cargando, botes de humo, carreras y demás. El concepto “demás” debe entenderse como bastante amplio porque la policía de aquellos tiempos no es que se anduviera con remilgos a la hora de tirar de gomas y hasta sacar la “pipa” y de hecho aquel día una chica de otro instituto acabó en el hospital con una herida de bala. Así que, nosotros, viendo que además cada vez aparecían más “lecheras” en vez de tirar por Alcalá hacia el mogollón, nos metimos por las calles que hay detrás del Palacio de Comunicaciones.

De pronto la gente empezó a correr así que Paquito y yo echamos a correr con ellos mientras que Raúl y Juan Carlos (a Chema ya lo habíamos perdido) siguieron caminando a su ritmo y riéndose de nosotros. Tampoco es que nos importara demasiado, porque de tener que elegir entre las chanzas de Raúl y un gomazo de un policía lo teníamos más que claro.

Portada de ABC al día siguiente
Portada de ABC al día siguiente

En esto que justo a la altura de donde caminaban, de la nada, aparece una lechera que pone en marcha la sirena y los destellos y empiezan a bajarse “maderos” con porras. Ya no quise ver más. Yo acelero, Paco acelera, los dos dándolo todo, creyéndonos Carl Lewis, los nuevos hijos del viento, hasta que Raúl, al que habíamos tomado una ventaja de más de cincuenta metros, nos adelanta como alma que lleva el diablo. Juro que no he vuelto a ver a nadie mover las piernas más deprisa que a él. Así que salimos de aquella ratonera corriendo, partiéndonos de risa y, afortunadamente, sin porrazos en el lomo hasta que encontramos una boca de metro abierta y nos colamos.

Evidentemente jamás he vuelto a intentar ejercer de velocista y, sin embargo, cada vez que veo a Raúl, a pesar de todos los años transcurridos, pienso en la joya que se ha perdido el equipo olímpico español.

Y aquí un par de links que recuerdan aquel histórico día.

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8 comentarios en “Los estudiantes, 1987 y la velocidad

  1. Que buenos los vídeos, que época. Siempre me acordare de la entrevista años después a Coque Malla. “¿Donde estabas en las manifestaciones del 87′?….- Follando con mi novia en casa de mis padres”. Ya ves tio, tantas carreras y mira como siguen las cosas. Quizás por eso sigamos corriendo ahora.

    1. No sabía lo de Coque Malla. ¿Qué suerte la suya, no? Bueno, tontos los hay en todos lados. Yo sí estuve allí y aquello fue grande. Pero como tú dices, mira cómo seguimos 25 años después. Pues sí, tal vez por aquello también seguimos corriendo. 🙂

      1. Solo es una anécdota graciosa que siempre me viene a la cabeza cuando se habla de esas manifestaciones o se habla de los Ronaldos…(lo triste es que nunca me acuerdo de su música, por algo sera). Bueno lo importante es que este ultimo aporte de tu blog me ha encantado y con tu permiso lo he retwiteado, para ver si pensamos un poco mas.
        No te lo dije antes, pero me ha encantado.

  2. ¡ Ese chicooooooo! Que tiempos más buenos.Añado un dato importante,para carrera la que hizo Raúl cuando nos perseguian los punkies por la calle Princesa para ir a la discoteca Bubu.Enhorabuena con el blog.Todo un acierto.Estamos en contacto.Un abrazo.

    1. Paquito! Raul era un velocista nato, lástima que le diera por el baloncesto! Léete la entrada de Bleck la rata, yo creo que te va a gustar. 😉 Estamos en contacto!

  3. Que bueno, Ya no recordaba yo aquellos momentos. Con unos guardias detras que median al menos 2 metros como para no correr………… Eso si, a día de hoy ya no queda casi ni rastro de aquella “velocidad”
    Un fuerte abrazo…….

    1. Es que ha pasado mucho tiempo, Raúl! Has visto los vídeos? Si parecen sacados de “Cuéntame”! A mí todo me parecía más moderno! Un abrazo para ti y la family.

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