La Saga de los Álvarez Garrido

Juanjo
En Melilla, el primero es Juanjo

Sólo hay una cosa aún peor que mentir, que es no decir toda la verdad. Y si eso es pecado, yo soy el más pecador de los mortales. Cuando en una entrada anterior sobre mis comienzos en esto del correr dije que NADIE en mi entorno era corredor no era del todo cierto. Algunos miembros de mi familia sí que corrían. Pero no como yo, que no paso del trote cochinero. No, ellos corrían a base de bien. Ellos, los que corrían que se las pelaban, eran los primos de Bilbao (bueno, de Santurce). Claro que tampoco era primos primos: eran primos de mi padre, lo que los convierte en mis tíos-primos o mis primos lejanos o los primos a secas que era como les hemos llamado siempre en casa. El caso es que corrían… y no uno, sino hasta seis de los hermanos. La saga de los Álvarez Garrido: Agapito,

copa
Desde 1974 en casa

Vicente, Juanjo, Miguel, Beni y Leandro. La parte de verdad que había en mi afirmación era que cuando ellos corrían yo era muy pequeño: estamos hablando de la década de los 70 y principios de los 80. Ha llovido mucho desde entonces, pero todavía recuerdo acompañar a mis padres a ver competir a los primos en aquellos crosses invernales en la Casa de Campo, con un frío espantoso, y a aquellos otros campeonatos de atletismo al aire libre en el Vallehermoso. Me acuerdo de que después solían venir a comer a casa y sobre el mantel me embelesaba oyendo sus peripecias. A mi prima Beni, por ejemplo, contar con una sonrisa de oreja a oreja que había terminado feliz por haber conseguido que Carmen Valero no la doblase. A veces uno de ellos nos regalaba un trofeo y lo lucíamos orgullosos encima del mueble-bar: las copas de los primos. Una pequeña sucursal madrileña de aquella otra vitrina bilbaína repleta de trofeos y medallas de todos los hermanos que mi tía Jacinta y mi tío Juan conservaban orgullosos en su casa de Santurce.

No ha sido hasta hace bien poco que he comprendido la importancia de sus registros. Empiezo a hacer números y pienso en esas series de 2.000 metros que yo hago hago a 4 min/km, en las que acabo reventado. A ese ritmo me saldría el 800 en 3:12. Entonces echo un vistazo a sus marcas, comparo y resulta que mi primo Miguel hacía lo mismo en 1:59. Es decir, que mientras yo estaría completando la primera vuelta a la pista de atletismo, a él le quedarían a lo sumo 150 metros para completar la segunda.

En 1.500, para los que yo invertiría 6 minutos en acabar, a mi primo Juanjo le habrían bastado 3:57, es decir, que a los 800 metros (míos) ya me habría doblado y sólo le faltarían 300 metros para terminar mientras que yo todavía tendría por delante casi la mitad de la carrera.

En 3.000 metros, suponiendo (y es mucho suponer) que pudiera mantener el ritmo, a mí me costaría 12 minutos acabar, pero mi primo Vicente para la misma distancia, pero con obstáculos, habría empleado únicamente 9:13, lo que significa que dando vueltas a una pista de atletismo me habría doblado dos veces y cuando él hubiera terminado a mí todavía me quedarían más de 600 metros por recorrer.

Y asín sucesivamente…   Es decir, un piltrafilla del siglo XXI con zapatillas de cien pavos.

Pero aun así, con todo, con estas marcas de malas bestias, con esos monstruos venidos a dejarme boquiabierto desde los años setenta yo me sigo quedando con mi prima Beni. Jacinta Benita Álvarez Garrido: cuatro veces campeona de Vizcaya de cross, cuatro también campeona de los 1.500 y cinco veces campeona de los 3.000 (dos veces plusmarquista provincial). Pero yo me quedo con lo que ella, junto a su compañera de equipo Icíar López de Uralde, hicieron: las primeras vizcaínas en disputar un maratón, el de Donosti en 1978. Sus 4 horas, 2 minutos y 15 segundos siempre serán el primer record provincial de la distancia.

Juanjo, Miguel y papá
En la Casa de Campo con Miguel y Juanjo

A ese ritmo, prima, yo te habría acompañado de mil amores, y al pasar junto a la Concha, entre zancada y zancada, al abrigo de la bruma, nos reiríamos porque por mucho que lo intentara, en un maratón, Carmen Valero jamás nos conseguiría doblar.

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11 comentarios en “La Saga de los Álvarez Garrido

  1. Por Luján ya me he hecho del Estudiantes de la plata. Me dejáis el listón muy alto…. tendré que ir pensándolo.

  2. Hola Carlos, soy Jose el primo de tu padre de Portugalete (Bizkaia), me encanta tu historia pero te falta algo y es que el mayor de los hermanos Alvarez Garrido, que es Agapito también corría y muy bien por cierto, así que incluyelo en esta gran saga familiar.
    Un beso

    1. Gracias, José. Estoy pendiente de subir unas fotos y ya corrijo lo que falta. Creo que Felisa también llegó a correr pero no estoy seguro, por eso me fie de una enciclopedia vasca que habla de los cinco hermanos dejando fuera tanto a Agapito como a Felisa. Tendré que acudir a ellos directamente! 🙂

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