Corredores, esos corredores

Correr está de moda. Sin ir más lejos, Teledeporte se ha dignado a emitir en directo la última edición del Maratón de Madrid. ¡Ah! ¡Y sin cortar la retransmisión para dar paso a un torneo de ping pong! Ese habría sido el trato de nuestra televisión hace unos años (excepción hecha de Telemadrid que hizo una meritoria labor en su época para Mapoma). Hoy no, hoy el running vende y parece como que todo el mundo corriera y que el paddle y el squash de hace unos años, que era a lo que se dedicaban los machos alfa de esta nuestra comunidad, hayan pasado al cajón… no del olvido, pero sí de lo… menos cool.

Los parques andan inundados de corredores, las carreras populares atraen a miles de participantes y hasta el Lidl ofrece regularmente productos técnicos para iniciarse en esto del correr (lo último, medias de compresión… de hecho creo que el lunes iré a echarles un ojo). Por no hablar de mi timeline de twitter, que está plagado de runners que hacen quedadas y que, de muy buen rollo, colaboran con distintas causas sociales a la vez que se desvirtualizan y, aprovechando que el Pisuerga pasa desbordado por Valladolid, se toman unas birras. Run for fun, run and bravas, drinkingrunners, mujeres que corren…lo que sea. Ojo, que no critico esto, lo constato y me parece perfecto para el que le guste. Yo sigo instalado en el rollo de la soledad del corredor de fondo, que me va mejor por personalidad, por practicidad y por gusto.

Pero tanto bombo, tanta masificación, empieza a hacer que ciertos conceptos que se asocian al correr circulen cada vez más y sirvan como banderín de enganche para la gente que aterriza en este deporte: el espíritu runner, lo que nos motiva, el esfuerzo, la heroicidad de la maratón, la épica de los aguerridos atletas, la minoría social que desafía a los límites del cuerpo humano haciendo decenas y decenas de kilómetros un domingo por la mañana mientras el urbanita sedentario duerme plácidamente en la cama después de la insana juerga del sábado por la noche. Sé runner, sé sano. Sé fuerte. Sé solidario. Sé mejor…

¡Y un mojón para la mística del corredor popular!

Me hartan las etiquetas y todas esas lo son. Somos runners pero, ¿qué es eso? Pues un grupo, un grupo de muchas personas en el que, como en cualquier colectivo, hay gente “pa tó”. Peña muy buena y auténticos hijos de la gran puta. Gente limpia y guarros guarrazos. Seres humanos que piensan en los demás y egoístas, ególatas y egocéntricos que no ven un palmo por delante de sus narices. Corredores educadísimos y payasos que desconocen, no ya el significado, sino hasta la existencia de las palabras hola, por favor y gracias.

No nos creamos ni mejor ni peor que los demás, somos corredores y ya está. Disfrutemos nuestra afición. Participemos en carreras cada uno con su meta y pensemos en lo que nos rodea y en los que nos rodean.

Yo no soy nadie especial por haber corrido 42 kilómetros. Seguramente, si el que se queda en la cama el domingo por la mañana se lo propusiera, los correría igual. Tampoco el haber pagado una inscripción me da derecho a creer que los voluntarios están a mi servicio, o que tenga derecho a acaparar las cocacolas del avituallamiento como si no hubiera mañana, ni a tirar todo lo que me sale de los cojones al suelo porque ya vendrá la limpieza detrás, ni a pegar voces a las 8 de la mañana mientras caliento y no dejar dormir a los vecinos que ni quieren correr una maratón ni les importa tres cojones que yo la corra, ni a mear en las esquinas, ni a creer que las normas del organizador se han puesto para todos menos para mi, ni a invadir el espacio personal de las personas que pasean en la vía pública y que a lo mejor no les gusta que les haga un striptease en el banco en el que están sentadas con riesgo además de dar un puntapié involuntario a su caniche al sacarme o ponerme el pantalón del chandal…

Y, sobre todo, por favor os lo pido a todos los corredores, si participáis fuera de vuestras ciudades, no vayáis al aeropuerto a tomar el avión que os devuelva a casa en pantalones cortos, zapatillas, sudados y con la medalla de finisher colgada al cuello… aunque lleguéis con la mejor de vuestras sonrisas.

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9 comentarios en “Corredores, esos corredores

  1. Jajaja.. no puedes describir mejor el mundo de los runners! Además me atrevo a agregar algo más: corro mis 10k por ahora, pero no me despierta pasiones. Tampoco actuemos todos como si correr nos diera toda la felicidad del mundo!! Como si correr me completara.. Me completan otras cosas! Correr me gusta, me hace sentir bien. Tu lo describes todo muy bien!!

  2. Si señor muy de acuerdo. No se si soy runner o que soy, se que me levanto a las seis de la mañana, haga frio o calor, me calzo mis zapatillas y salgo solo a recorrer una calle tras otra. Solo, con la unica compañia de mis pensamientos y ver como amanece. Es algo personal, un reto que no hace daño a nadie. Se que no bajare de tal o cual tiempo, pero no es mi meta. Solo es algo que me hace sentir bien.
    Por cierto, si me cruzo con alguien que como yo le ha dado por ponerse una zapatillas y salir a correr, le saludo. Es solo un gesto, pero reconforta y es como estrechar lazos con alguien que hace algo como tu.

  3. Aquí para variar no estoy de acuerdo; yo creo que el corredor( no el que corre, ni carreras, ni maratón ni ultratrails) si tiene algo diferente y creo que mejor.
    No es una cuestión de cantidad ni calidad, es actitud, no se, algo más.
    La mayor parte de la gente que corre hoy es eso, gente que corre
    Ahora tu pregunta es ¿ y quién corredor? eso ya es más complicado, lo intentaré escribir en uno o varios post, pero me da que tu lo eres.
    Por supuesto hay excepciones, y habrá sociópatas sin alma que cumplan criterios, toda generalización es imperfecta…
    En cuanto a leer los post antiguos, ya sabes, cuando algo es bueno y te gusta,yo me lo conduro( como decía de enano). Un saludo

    1. Epícteto, me encanta que no estemos de acuerdo porque dicen que donde todos piensan igual es que ninguno piensa mucho. 😉 He releído el post y la verdad es que me salió un poco cafre. Cualquier generalización es mala, pero básicamente sigo pensando igual, que en cualquier colectivo grande habrá de todo y su frecuencia de aparición se acercará a la media da aparición de la sociedad en general. Yo soy funcionario y me fastidian las generalizaciones que se hacen sobre nosotros porque la mayoría no somos así, pero reconozco que algunos sí dan el perfil. La mayoría de corredores no actúan de la manera que he escrito, son una minoría, pero no por eso es menos molesto. Una confesión: el atleta colocándose el pantalón en el banco y pasando su pie a dos centímetros de la cabeza del caniche es completamente cierto, pero la cabeza no era de un caniche, era la de mi hijo que no había cumplido dos años y que junto con mi mujer esperaban a que yo llegase en el último maratón de Barcelona.

      Espero tus posts sobre el tema corredores impaciente, porque desde luego eres de los blogueros que mejor escriben (y no es peloteo).

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